Me perdiste.
Fácil fue quererte.
Y tu otra mano borró lo que hizo la izquierda.
Ya no hay algodón
Ni cielo en mis ojos bobos. Ya no hay miel ni frutas
En mis labios torpes.
Ya no hay luz.
Ya no hay paz.
Ya no hay más,
Ni cuadrante, ni círculo, ni teorema.
Ni abrigo, ni calma.
Ni consuelo.
En mis brutas palabras.
Mi otro yo se impone.
El tristango vuela laso.
El bandoneón es mi pulmón.
A tropezones va hasta el final. Sin mirar atrás.
Seguro en los dedos del Hacedor.
Ágil y enrevesado
Taciturno.
Y no lo sabes.
Andarás en lo tuyo.
Seguro.
Sin ver lo que a pesar de ser futuro
Es hoy, aquí y ahora
Volando cual pluma de espuma
En el viento.
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