Poco a poco, escúchalo bien
Princesa suave-como-el-viento,
Me voy robando tu eternidad en saldos de tus labios,
En miradas casuales de las estrellas fugaces que viven bajo tus párpados,
Y ya no puedes hacer nada.
No, ya es tarde para la soledad.
Poco a poco, siéntelo,
Reina de la tierra donde los caballos bailan,
Siente como te siento,
Como si tu llano y los latidos de tu Arauca
Nacieran de mi alma montañera,
Como si mi vida no bastase.
No, mi mujer extraña,
Ya es tarde para la soledad.
Poco a poco, háblame
Deja que las garzas blancas de tus palabras vuelen
Y se posen en el estero de mis pensamientos,
Como si toda la vida que me brota
Siempre hubiera estado contigo
Y tu no te has dado cuenta,
Nunca me viste dormir en tus momentos sin compañía,
Nunca estuviste sola.
Poco a poco, escúchame
Deja que estos pocos versos indignos
Lleguen a tu ventana para decirte que no alcanza,
la forma de estas palabras no son suficientes
no para ti,
no desde mi,
no son suficientes.
No, mi amor indígena,
Ya es tarde para la soledad.
Poco a poco, espérame
Entiende como esta locura mía se llama tú,
Que sólo existo sí estoy contigo,
Que lo que recorre mi cuerpo son tus recuerdos
Y mi alma se levanta para protestar y preguntar porqué no llegas.
No, ángel llanero,
Ya es tarde para la soledad. |