Cuando las lágrimas saben a mar y a lluvia......
Y lentas se deslizan en letanía de agua,
limpiando el alma de culpas
sin guijarros de amargura.
Como un rosario de gotas
van empapando los labios
¡llenando a mares la boca!
Y en el estanque de la cavidad acuosa
de humores llena,
fundiéndose con la saliva,
va destilándose el agua
licuando la sal en zumos
de miel y fruta.
Y..., aquellas otras, que impulsadas por suspiros
desviaron su camino
buscando en el pecho el nido;
aquellas que en collar de gotas
fueron envolviendo penas,
tiñéndolas de ternura;
aquéllas, aquéllas, si las bebes
¡ saben a pera!
|