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entre el tiempo Carecía el tiempo del don de la explicación, más era eterno. Mis labios se posaron en su seno y palmo a palmo mi lengua jugueteo un rato con su pezón. Con mis ojos cerrados podía percibir como su interior se agitaba desaforadamente, haciéndola efervecer con bravura allí abajo, donde con el tiempo, como enemigo o amigo, llegare a probar otras mieles. La cima del placer se acerca, muerdo un poco para ver si sigue viva, para ver si no ha muerto de ardor. Un pequeño impulso de sus pecho me hace notar que esta frescas y completa… La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |