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Inicio / Cuenteros Locales / Ignacia / El teléfono de la abuela. - [C:269550] 

El teléfono de la abuela.


A la abuela de esta historia no la emocionan los avances tecnológicos, aquellos denominados " Tecnología de punta ", siempre ha tenido grandes dificultades con los " power ", los " on " y los " off ", diferentes y estereotipados equipos con diversos usos y destinos pierden rápidamente su vigencia antes de cancelar la última cuota de todas las cuotas de débito mensuales comprometidas, con gran parafernalia comercial nuevos aparatos con mayor avance tecnológico, dejan obsoletos los que hemos adquirido hace menos de un año, quizás más exactamente en menos de seis meses. En el caso puntual a tratar, los teléfonos celulares.

Solo por una razón muy precisa, la abuela adquirió un equipo de telefonía celular, pese a que estaba convencida de que no le sería de ninguna utilidad, uno de sus ahijados favoritos, estudiante universitario, había decidido ganarse unos pesos vendiendo teléfonos celulares, su madrina no lo tenía, primera cliente, también la última y así la abuela tomó posesión de su equipo móvil. Aprendió a usarlo, con alguna dificultad, y a encontrar su gran beneficio, no le fallaba la señal, nunca, era el teléfono estrella, ni las montañas ni el confín del mundo fueron un obstáculo, siempre seguro servidor de su usuaria.

La tecnología sigue su avance, su familia cambia periódicamente los aparatos, en consecuencia sus números, ella aferrada a su teléfono que en la medida del tiempo y los diseños, cada vez más pequeños, el suyo podía hacer creer que funcionaba a carbón y leña, pero eso la tenía sin cuidado, le bastaba poder comunicarse o recibir llamadas y su timbre de llamado " Caballería Rusticana " era muy agradable y austero. Pese al prolijo cuidado de su dueña, el teléfono celular de la abuela tuvo un accidente, muy fortuito por lo demás, al írsele en el bolsillo de una parka a la lavadora, aunque el teléfono quedó muy limpio y centrifugado, no sirvió para nada más, por lo que ella porfió en la Compañía Telefónica hasta obtener uno exactamente igual.

- Ya no está vigente – le dijo la ejecutiva.

- Quiero uno igual - pidió la abuela.

- Déjeme ver si queda alguno en bodega - algo cansada ya la vendedora, de tanto explicarle los beneficios y garantías de los nuevos equipos.

- Por favor – repetía la abuela, es el mejor.

- ¿ Quién entiende a los viejos ? - pensaba la joven mientras se dirigía a consultar si habría alguna de esas reliquias entre los equipos desahuciados en bodega, para felicidad de la abuela, si, había uno con el que completó alrededor de doce años con el mismo número, el mismo equipo y su Caballería Rusticana.

El tiempo lapidario y el avance vertiginoso de la tecnología, determinaron el fin al teléfono celular de la abuela, la Compañía le envió a su domicilio el recambio, su equipo ya no podría conectarse, no tenía el " ship ", hasta ahora nunca supo ella cual era la deficiencia de su teléfono, ¿ qué cosa sería un " ship " ?, recibió su nuevo teléfono, tres catálogos explicativos para su uso, su clave inicial, un llavero de regalo y una miniatura en sus manos, su nuevo teléfono celular, sorprendente, eso si, una tecla de cinco milímetros cumplía cinco funciones, se manipulaba con la uña del dedo, imposible usar la yema del dedo índice.

Comenzó el estudio de los catálogos y manuales de uso, podría chatear, ¿ con quién ?, podía escribir mensajes de texto, - al menos si tuviera adicionalmente una lupa - y ¿ para qué ?, ya era todo un logro contar con un e - mail en su computador -, grabar videos, tomar fotografías, escuchar música, - lo que le falta a este teléfono es pintar grafitis - pensaba la abuela en su intento de hacerlo funcionar, ya con una uña quebrada y sin encontrar en ninguna página de los textos explicativos la información de cómo hacer o recibir una llamada.

Ensimismada en su investigación, la asustó el berrinche que de pronto provocó el aparato, alguien la estaba llamando, conservaba el mismo número y al menos había podido ingresar los números de su agenda – lo tendrá que hacer manualmente, le dijo una de las telefonistas, - su teléfono no tiene un " ship " -. Una cumbia salsera se escuchaba a todo volumen, luces intermitentes de todos los colores jugueteaban alrededor del aparato, vibraba escandalosamente en sus manos, sintió que le iba a dar un golpe de corriente eléctrica, lo lanzó espontáneamente al otro extremo de la habitación, se aceleró su pulsación cardiaca, caminó hacia la inesperada discoteca que había invadido su espacio, como si pisara sobre una alfombra de jalea inestable, luego intentó recibir la llamada, ninguna mini tecla en todas sus funciones, arriba, abajo, a la izquierda a la derecha, abrió la abrupta llamada, cesó la estridente música, se sentó sobre su cama para reponerse del susto, rompe el silencio el ringrineo del teléfono fijo, ese normal, con números grandes y auricular, solo levantarlo y ya en comunicación.

- ¿ Por qué no contestai tu teléfono gansa ? -, la voz de una hermana, la llamaba desde el Lago Vichuquén.

- ¿ Aló, tai ahí ? - la misma voz.

- Síiiii … toy aquí – respondió la abuela, con voz de ultratumba.

- ¿ Qué te pasa ?, ¿ la mamá ?, ¿ los niños ? …

- No, no pasa nada - contesta la abuela más recuperada, me cambiaron el teléfono celular –

- ¿ Y ? … me parece que ya era hora ¿ no ? –

- Toma fotografías –

- ¡ Qué güena ! –

- Graba videos –

- ¡ Genial !

- Puedo escuchar música –

- ¿ Y - ?

- Ninguna tecla abre las llamadas, es un teléfono escandaloso, inútil, me dará mucha vergüenza si suena una llamada en la calle, en el metro o en el supermercado –

- ¡¡ Jajajajaja !, pídele a tus nietos que te enseñen a usarlo, te aseguro lo lograrán antes de que caigas en una depresión -

" Tecnología de punta ", la vorágine de los tiempos modernos, la torpeza e inhabilidad de aquellos que por décadas, no conocieron más allá de un teléfono negro y su disco de marcado, con un sonido inconfundible, no existía la televisión, se escuchaba solo la radio, la música en tocadiscos, el telégrafo para los mensajes urgentes y una telefonista coordinaba los llamados de larga distancia, hoy en diez centímetros por cuatro y un espesor de uno y medio, tenemos todo aquello que ocupaba importantes espacios dentro de las casas, y mucho más, los niños hoy nacen con la habilidad del " power, el on y el off. ", pero … ¿ quién entiende a los viejos ?©

María Cristina Felip Imperatore.
11 - 02 - 2007.


Texto agregado el 11-02-2007, y leído por 265 visitantes. (22 votos)


Lectores Opinan
2007-05-10 14:56:56 jajaja, es muy divertido, me recuerda a mi abuela en paz descanse, solo q ella fue incapaz de entenderlos, salut jlurcito
2007-05-10 03:54:09 Es un bello texto. te hace reir, se lee con facilidad y sobre todo uno se mete en la piel de la abuela y la comprende. Que porque quería otro igual? es simple , uno de toma cariño a las cosas. undia
2007-05-05 19:28:54 jajajaja. Me recordó a mi mamá y eso que ella no es vieja. La otra vez le dejé una película para que la viera y no pudo meterla a la vídeocasetera y ponerle play... Me parece que existe una conexión entre la autora y la sensación cercana de esta imposibilidad ante lo tecnologico, y no digo que sea propia, tal vez sea de una persona cercana. Me quedo con la duda de por qué quería el mismo aparato. Te dejo un fuerte abrazo. Moisesito
2007-04-12 18:55:46 Tan real que da casi miedo. Muy bien contado. Saludos. nomecreona
2007-03-14 23:50:36 Genial. Me encantó leerte***** SorGalim
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