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LESIONES Ella me confesó, alguna noche de esas, que había sufrido una fractura del alma. ¿Cómo es eso?, le pregunté. Y ella se pasó las manos por los ojos, para correr el humo que los empañaba: me tropecé con tu corazón, me dijo, y me golpeé con tu orgullo, justo a la altura del alma. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |