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Inicio / Cuenteros Locales / Claraluz / La playa de mi isla.

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El día había amanecido soleado, tan sólo algunas nubes blancas jugaban con las formas y el misterio. Lucía esperaba sentada en la playa escuchando el rumor de las olas, sus pies descalzos acariciaban la suave arena. Como un acto reflejo, cerró los ojos y tumbó su espalda, aspiró profundo y se llenó de aquella tranquilidad.
Entonces fue cuando apareció Maribel, con esa alegría habitual que lo llenaba todo de vida y fuerza, que contagiaba al instante. Habían quedado en esa playa, apurando las horas del día para poder verse y charlar. Ambas amigas se conocieron en un taller de escultura, compartían entre otras cosas la misma afición, y ahora participaban en un Congreso Internacional.
Una era más racional y la otra más impulsiva, pero ambas igual de pasionales en la vida. Se sentaron la una al lado de la otra, y allí frente al mar desahogaron su alma y repasaron las ideas de tantas conversaciones apuradas.
Sin percepción del tiempo, rieron y hablaron de sus familias y amigos, de sus vidas y sus sueños. A estos últimos los vestían de ilusión, de conquistas y de recuerdos.
Hallaron vivencias compartidas y se dieron cuenta que antes de saber la existencia la una de la otra, ya habían sentido cosas similares. Era como si cada una se asomara a diferentes ventanas de la misma casa.
En cuanto a sus profesiones, pusieron en una balanza las cosas buenas y las malas, concluyendo que no era fiable pues la pesa no pondera la hipocresía de cada elemento.
“No sería justo el dictamen”.
Hablaron de sus inocentes amores de juventud, también de sus maridos recordando la manera en que se conocieron, los detalles de la primera vez que se vieron y las sensaciones vividas con ellos.
Sabían que el mundo era muy grande para conquistarlo de una sola bocanada, que había miles de posibilidades de vivir pero sólo podían tener una elección. El destino marca el lugar en el que naces, la familia y las enseñanzas, el resto te lo marcas tú.
Ellas procedían de distintos países, con diferentes culturas y también tuvieron tiempo de ponerse al día en ese tema.
Lucía no olvidaba que estaba haciendo de anfitriona; era su playa y aquella su isla.
-¿Te has dado cuenta de la cantidad de olas que hemos visto romper esta mañana?
-Me he dado cuenta, lo que me lleva a pensar que aunque no quiera mirar el reloj, el tiempo ha pasado muy deprisa y es hora de regresar al Congreso.
-¿Crees que esta playa sabrá guardar un secreto?
-No es que lo crea, lo puedo afirmar, le he contado muchos.
Tras un leve silencio, Lucía dejó sola a Maribel. Había comprado una cajita naranja con la tapa de mil colores.
Caminó un par de metros y encontró unas piedras sumamente lisas por el paso del tiempo y el efecto de las olas. Las recogió y las limpió con una servilleta introduciéndolas en la cajita.
Un poco más allá, entre dos rocas encontró una estrella de mar, escurrió sus gotas saladas y con mucho cuidado también la colocó en la caja.
Había preparado una saca blanca de tela bordada y un cordón azul como el cielo, dentro introdujo la fina arena y la cerró con mucho celo.
Tapó la cajita y regresó donde estaba Maribel.
-Aquí te llevas un recuerdo de mi playa- y sacando una cámara de fotos, le dijo- “ahora sonríe”.
La foto también terminó dentro de la cajita.
-Le he contado un secreto al mar y también un deseo.
-Pues ya sabes lo que tienes que hacer. Guardar el secreto y no compartir el deseo para que se te cumpla.
Ambas amigas sonrieron y se abrazaron, constatando que hay silencios que hablan por si solos.
La caja era sólo simbólica, algo físico, pero Maribel se llevaba muchas más cosas que no cabían en ella. Las conversaciones sentidas, las imágenes compartidas, la perspectiva de cada sueño y sobre todo la sensación de formar parte de un ciclo donde por fortuna un día tropezaron.


**/\** Dedicado a "luzyalegría-lluviadeverano". Ella sabe por qué.

Texto agregado el 18-02-2007, y leído por 144 visitantes. (9 votos)


Lectores Opinan
2007-02-20 20:03:08 Un bellísimo regalo!!***** anyglo
2007-02-19 23:22:09 Muy buena narrativa la de este cuento que palpita en amistad de la buena. Excelente regalo para una buena amiga. graju
2007-02-19 21:16:10 Hermoso regalo! es maravilloso que aún en la distancia física se puedan forjar afectos que brindan oprtunidades de aprendizaje mutuo... AzulMarina
2007-02-19 17:08:32 Un relato hermoso y revelador... que hasta cierto punto habla de amistades que se encuentran y guarda cada una la grandeza de esa relación. Excelente narración. velo
2007-02-19 01:04:38 En esa cajita esta guardado el verdadero secreto de la amistad incondicional...Hermosa isla y hermoso texto para una hermosa mujer ...Un beso!!! NANAI
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