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Inicio / Cuenteros Locales / Claraluz / Mi reloj de arena.

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Cuántas sonrisas recuperadas, cuánta paz en mi movimiento. Mi reloj de arena….
Hubo un tiempo en el que las horas pasaban en blanco, sin hacer nada, sin decir nada, donde sólo se esperaba el siguiente paso de un macabro juego.
Mi hermana menor juró que se haría dura ante el dolor “para así crecer antes y poder revelarme”-decía- . Sus ansias de venganza eran enormes y el odio acumulado le aprisionaba el corazón.
Yo, una víctima más, me sentía impotente y en ocasiones hubiese querido pasar desapercibida.
El corazón dolía más allá de un desamor o una pérdida, era el dolor físico que provoca la tristeza.
Nos gustaba la música porque dejábamos de escuchar los gritos y amenazas, aunque cuando llegaban los golpes el silencio lo llenaba todo y el tiempo caminaba a cámara lenta.
Me sentí culpable por no hacerle frente, por no desafiarle, en definitiva porque era la hermana mayor y fui débil. Y a pesar de todo hubo días en los que me planteé “irme” pero no hallé el valor suficiente pues una sola persona me alejaba de esos pensamientos, no podía dejarla sola. Al menos nos teníamos la una a la otra, y yo sabía que le hacía falta en su camino.
Tiempo después de ese reloj que marcó las horas de un pasado, de un dolor infantil, volvemos a reencontrarnos. Mi hermana intenta rehacer su vida, es independiente pero no logra encontrar su sitio, su lugar, no logra quererse.
Yo he hecho lo propio, también lo intento pero cada día me cuesta más ayudarla sin contagiarme de su desánimo, pues la mente se dispersa y el pasado regresa como un fantasma.
Sólo Dios sabe por qué aprendemos a perdonar, tal vez el instinto nos lleve a ello pues no se puede vivir sin perdón.
Para él era su último adiós, la incomprensión caminaba con traje negro y la tristeza no se quitaba el velo.
Para nosotras era un día más, donde el reloj de arena se daba la vuelta y recuperábamos las alegrías perdidas y las miradas transparentes y dedicadas. Llevábamos paz en nuestro interior.


Texto agregado el 19-02-2007, y leído por 68 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
2007-02-22 19:36:45 Las palabras escritas con el dictado del alma no necesitan necesitan demasiados adjetivos para ser conmovedoras, lo que has escrito es maravilloso. alexandrocasals
2007-02-20 19:58:55 Lo importante es el perdón y el tenerse la una a la otra. El tiempo y la paz interior calmarán el resentimiento. Soplará un aire nuevo que ayudará a despejar el cielo y dejará ver las estrellas y se llevará toda negatividad. Muy buen texto íntimo y personal. Mis 5*s anyglo
2007-02-20 17:46:02 Buen y muy triste texto en el que creo encontrar varias lecturas. Bien acertada la narración que hace que el texto sea contundente, pues es lo que el relato necesita. Un saludo de SOL-O-LUNA
2007-02-20 05:12:55 Que triste es haber perdido una parte de la niñez de aquella manera, pero que hermoso es poder perdonar y vivir en paz con el resto y con uno mismo. Un beso Nelly. NANAI
2007-02-20 00:44:57 maravilloso relato, donde la intensidad de los sentimientos traspasan las letras y llega a golpear la cara del que lee...para colocarlo en un silencio y acaso esa frase que no esta resaltada, pero que centra lo màgico de la narraciòn: "Sólo Dios sabe por qué aprendemos a perdonar"...exactamente, solo Él lo sabe...nosotros simplemente ejecutamos la acciòn... luzyalegria
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