INFANCIA
Y ve sus ojos y puede encontrar en ellos más de mil recuerdos, más de mil abrazos.
Tras sus pupilas se encuentran todas aquellas travesuras que juntos realizaron en su infancia. Tantas muñecas rotas por el desuso esperan guardadas en un cajón en el fondo del placard. ¿Cuántos son los autitos que esperan un par de manos inocentes llenas de ensueños para ir a dar una vuelta por vaya uno a saber qué carretera?
A través de sus ojos, ambos llegan a las profundidades de sus almas. Uno descubre en el otro y viceversa, todos aquellos secretos que fueron guardados.
Más de cuarenta años llevan viviendo juntos, y a pesar de que el tiempo y los vaivenes de la vida quieren separar sus caminos, ellos saben que no son nada el uno sin el otro. Su amor y hermandad pudieron siempre más que cualquier enojo, bronca o descontento.
Una mirada como un flash, reveladora y cómplice demuestra que ambos van a llevar consigo esa pila de recuerdos. Pués, algún día se juntarán a decirse ese gracias que estuvo siempre extra pero presente. Se dirán gracias por los hombros que se prestaron, por los secretos que callaron.
Y quién sabe, tal vez, algún día se junten a jugar con esa muñeca y ese autito que siempre los estarán esperando. |