ENSUEÑO
Se levantó hoy con sus piernas entumecidas. No podía controlarlas. Pero se pregunta si es cierto que quiere moverlas. ¿Para qué va a moverlas? ¿Para salir a caminar? ¿Para ver su triste realidad? Se cuestiona si aún quiere la respuesta, algo adentro suyo está dudando. Un titubeo que lo mata, aniquilando así también sus ansias de volar. Son sus ojos ahora, cristalinos vidrios que no logran reflejar algún recuerdo de felicidad.
Se pone en pie. No entiende por qué. Se humedece la cara, pero el agua no moja su pensamiento. No lo quita ni lo borra, ni siquiera lo toca. ¡Cómo quisiera dejar de pensar! Es su mente el más vil de sus enemigos. Está intranquilo, y se nota, pues sus uñas lo delatan. El cigarrillo entre sus dedos espera paciente la llegada de esos labios que de a poco irán consumiendolo. ¿Qué magia esconde ese tabaco que logra alejarlo de aquello que lo perturba?
El ayer es una mochila con la que cargará. Una que llevará sobre sus hombros. Una que pesará y será liviana. Será ese castigo y ese premio que orgulloso y con vergüenza alzará al público que con falsas o reales sonrisas aplaudirá.
Su vida entera se preguntó la razón de su existencia, sin darse cuenta que no hay respuesta. Su adolescencia fue el bosquejo de una adultez utópica. No persiguió sus sueños, tampoco los alcanzó ni realizó. Cualquiera fuese su carrera, nunca hubiese llegado a la meta. No tuvo ni la decisión ni la fuerza. |