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La tormenta





El general y sus acólitos a rachas de aire caliente como vapor gelatinoso y arma en mano penetraron en la cámara de los diputados. Conforme se iban introduciendo amenazadores y posesos por los cuatro puntos cardinales de la sala, la temperatura aumentó por instantes en el recinto originando un vaho sofocante y bochornoso que se expandió por todos los rincones y cubrió a los presentes con una fría y húmeda capa de espanto. La presión dejó paso a la opresión y el aire estaba tan cargado que se había vuelto de piedra, estático, deseoso de romper el silencio de un latigazo elástico.


Los presentes, aves ególatras y autosuficientes, desde el águila hasta el último pavo real y sin omitir a los buitres de turno, presagiaron en los tempestuosos rugidos climáticos del general en los pasillos adyacentes al hemiciclo, el vendaval que se les venía encima. Algunos tuvieron el tiempo justo de ahuecar el ala. Pero la mayoría resignados escondió el cogote debajo de las suyas e intentó capear el temporal lo mejor posible, a riesgo de perder poder, cabeza y plumas.


Dos sonoros relámpagos disparados por la Astra del general cortaron de cuajo el silencio con dos chasquidos furiosos que desataron un huracán tropical. Acto seguido sus secuaces alzaron sus metralletas hacia el cielo para lanzar una salva de truenos y rayos hacia las nubes que produjo una lluvia de cascotes y de yeso y que transformó el paisaje en una escena del diluvio universal.


Al día siguiente, después del parte meteorológico del gobierno que confirmaba un anticiclón cercano, amparo y salvaguardia de la democracia entrante, amainó la tormenta para desparecer con su general por delante del horizonte político, como una pesadilla pasajera en pos del olvido en su camino. Por fin amanecía; el sol salía, pero del susto que nos llevamos ni siquiera éste aquel día se puso.



Churruka, 30.12.2005

Texto agregado el 24-02-2007, y leído por 145 visitantes. (21 votos)


Lectores Opinan
2007-04-10 19:03:05 Linda forma de describir la naturaleza de las alimañas, que como ratas se despojan de sus encantos para salvar el pellejo frente a los insurgentes, prepotentes que no vacilan ante nada y se creen superiores por mandato de lo que no les pertenece, si no se apoyan en las armas caen como enclenques mutilados. ***** ouacosta
2007-02-28 04:57:52 ¡Excelente! Mezclar los elementos climáticos, algunos animales "de mala fama" y la sucia política. Hambre visceral, de poder y personalismo... una tormenta que a todos moja por igual y a quien no, salpica. FENIXABSOLUT O
2007-02-27 21:43:25 muy bien descrito el golpe de Tejero tal vez o es figurativo? Sólo una duda Tejero era general? Hummm... Pero eso ahora no nos atañe, en todo caso magnífico!!!***** josef
2007-02-27 19:07:55 Esto ocurrió en España, hace unos años ¿no? zumm
2007-02-27 06:41:55 Muy buenas metaforas. Me ha encantado. ES muy artistico. Original tu estilo. dalecaspa
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