Siempre a esta hora
donde lo imprevisto toca mi puerta
saco del bolsillo silencios nacarados
rayos de recuerdos inventados
y un mundo
para los que de la muerte forman parte
Delirando en fiebre roja
la sangre circula como un raro caracol
y entre los párpados
se asfixian los laberintos de la carne
Siempre a esta hora
cruces de ensueños de cosas inmortales
por la ladera de la cama
los ojos policromos del llanto
Arremete una gigantesca boca
la nada se entreabre
bufones vertiginosos que denuncian
un canto dionisiaco
Seremos una risa infinita en el viento
una burla tirada al desasosiego
o lo que algunos llaman Dios
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