Relato 35 el vuelo
La tienda esta sola, se podía percibir el orden, la limpieza. Las verduras son frescas, recién traídas del mercado, la carne ya esta en la nevera, cortada y preparada como a la gente le gusta. Francisco ha hecho bien su trabajo, esta listo esperando a que la venta del día empiece. Las horas pasan tranquilas y nadie llega a comprar, Todo esta en su lugar.
Una mosca vuela tranquila frente las neveras de gaseosa. Es obvio que eso no le importa. Solo se detiene frente a la nevera de carne, si hablar maldeciría al vidrio que interrumpe su camino. Allí se queda. Vigilante y golosa hasta que sus sentidos le alertan del peligro, por poco un trapo corta su vida. Logra volar a otro lado mientras francisco, extiende un tierno pedazo de lomo fino a la señora del vestido azul con flores negras. Ante la indecisión de esta. Francisco muestra unos trozos más. El ataque de la mosca es intenso, ambos, logran espantarla y a esta le toca esperar. La venta fue hecha y la caja registradora hace su primer avance. Una gota de sangre en el piso y el insecto ha aterrizado frente a ella, no alcanzando a probar cuando francisco pasa su trapero sobre la mancha del piso.
La tienda entra en ritmo y el concierto de la campana de la puerta no cesa por unas buenas horas, dándole llegada a la tarde y con esta el casi fin de la jornada. La mosca da un par de vueltas más. Hambrienta, con solo probar un poco de helado que cayo junto al mostrador, un poco de pan que alcanzo a quedar mal tapado y hasta un poco del néctar de un tomate que alguna señora maltrato. En otros días las cosas eran mejores. Hoy no hubo suerte. Un par de vueltas mas y seria mejor esperar la mañana. La tienda calla. Uno que otro paso, la campanilla de la puerta suena una vez mas y ya.
El olor es preciso, su antena sincroniza que no hay peligro. Sobre vuela un poco y la nevera de la carne esta abierta, es su momento. De forma audaz va en declive hacia las carnes rojas y jugosas que tiene frente a sus ojos, sus centenares ojos. Un alunizaje perfecto. Su objetivo logrado. Salvo la nevera que se cierra a su espalda.
La noche pasa y el día llega. La gente desde el andén mira con expectativa la tienda. La policía acornada el área. Francisco con dos cuchilladas, una en el tórax y otra en su cuyo reposa Donato de la nevera, sus familiares, reconocen el cuerpo. No hay más que decir. Oficiales, entran y sale una y otro vez. Una mosca vuela alrededor tratando de probar algo del majar, esquiva varios obstáculos hasta llegar a su objetivo. Posa sus pulvillos sobre el cuello escarlata de francisco, a su lado, sin importarle. Un de su linaje reposa fría con su labelo clavado en la herida. Gustosa sigue su tarea, sin darse cuenta que un plástico gris se cierra a su espalda.
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