Guerra espacial: la espada blanca. (Primera parte)
Era el siglo veinticuatro, ya nadie caminaba, todo era automático. Fersho. El capitán de la nave SCORPION, se dirigía asía planeta Snarga, a buscar a su buena amiga Aglanta. En Snarga, había mucho humo, y no se, podía ver nada. Fue entonces cuando la nave de fersho, descendió.
Resulta que mas allá, había una guerra espacial de robots, contra humanos. En una lucha sangrienta. Y resulta que Aglanta estaba ahí, luchando por su mundo. Cuando llega Fersho, la toma de la mano, y se suben a la nave.
¿Qué haces fersho?- presunto Aglanta
Salvándote la vida, amiga –respondió este-
Pero yo estaba luchando por mi país –le grito ella-
Entonces fersho se quedo en silencio. Cuando en su nave aparecen coordenadas. Y un piloto automático, que les da vuelta el volante, y los lleva a un agujero negro.
Fersho, ¿Qué haces? –Pregunto aglanta-
Yo nada., pero la nave si. –le respondió-
¡Moriremos! -grito Aglanta-
Cuando entraron al agujero, se dieron cuento que la nave los ayudo, y entraron a otro agujero, que los llevo a un pedazo de tierra flotando.
¿Estaremos a salvo? –Pregunto fersho-
No lo se –le respondió aglanta-
Cuando llegaron a tierra, ambos hicieron un “ufffff”,
¿Que estamos haciendo acá? –pregunto aglanta.
No lo se pero iré a averiguar. –respondió fersho.
Cuando vieron una casa en la colina, decidieron subir a ver que había dentro. Escalaron mucho, para al fin llegar a donde estaba esa casa. Adentro, había un señor, muy viejo. Con un robot, no era su sirviente, era su amigo. Aglanta le pregunto, porque estaban aquí, y quienes eran. El viejo le contesto
Para que estén aquí, pronto lo sabrán. Quien soy es lo que ustedes deben averiguar. Pero ahora no. –Dijo el viejo- ahora, ustedes deben salvar a todos los planetas de los ataques de los robots, deben hacerlo cuanto antes. Pues la guerra se expande cada vez más rápido.
Pero como lo aremos, -dijo aglanta- no tenemos armas, nuestra nave es de carga, muy pesada, y no tiene estructuras de defensas.
Pues, -dijo el viejo- los traje aquí para esto. Arriba. Más alto de esta colina, mucho mas arriba, hay una espada. Fersho, tu debes ir por ella
Señor, -dijo este- ¿pero como sabe mi nombre, y por que yo?
Tú eres el elegido, por los dioses de la sabiduría, y los dioses, de la guerra. –respondió-
Luego, fersho y aglanta se miraron. Y luego vieron a donde se había sentado el viejo. Y que este había desaparecido.
Fersho, fue corriendo, hasta la espada. Esta no era como cualquier otra, se adhería, a su cuerpo, como una gran hormiga corriendo. Cuando bajo. El trozo de tierra se estaba desvaneciendo poco a poco. Entonces aglanta lo estaba esperando ya en la nave.
Fersho. Creo que debes practicar como usarla. –dijo ella-
¿Pero como lo haré? –le pregunto-
Apretando esos botones, que están ahí –le dijo-
¡Buena idea! –le grito este.
Mientras salían del agujero, Fersho iba viendo como funcionaba la espada. Cuando al fin la abrió, resulto ser una “ESPADA BLANCA”, capaz de resistir cual todos los ataques, de los robots.
CONTINUARÁ
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