EL DIVIDENDO.
Escucho música criolla. La guitarra habla, ríe, llora y grita; la mía, sin embargo, está apoyada en la pared, esperando que la despierten. Está dormida, femenina pero tosca, morena y larga. No le hago caso, no me importa…no la sé usar, no sé despertarla. Pero esto no es el punto mayor.
Suena el teléfono y es que tienes que contestarlo porque sino la sangre baila en los oídos, y es que niño tienes que contestarlo, ya mamá, ya voy. Aló?, dime; no, no quiero salir. ¡No!!! , no quiero Paola, ya te lo dije. ¿Quién era?, nadie mamá, nadie. ¿Nadie?; no nadie.
Y bien, la mamá sigue lavando, como en la mayoría de los cuentos, y yo echado en el sofá, mirando los pescados a través del acuario. Es grande. Me levanto, me dirijo a la guitarra y acompaño a la radio, se pierden los acordes y me gustaría ser cantante. Ahora aparecen los guiones en el cuento.
_Dime mamá.
_Ordena tu cuarto, ¡mira este desorden!, te encanta dejarme la ropa tirada, ¿no?
_si, me gusta, en verdad.
_Deja la guitarra, no sabes tocarla, ¡la vas a rayar!
_pucha……
Y es que niño, no hagas desorden, y es que tienes que ir al colegio porque no me gusta que estés faltando tanto a clases. Deja la guitarra, deja los poemas, deja a la muchacha, estudia, no sueñes, se perfecto, camino derecha y mirando al frente, no llores, eso ya paso de moda, reza mucho, se excelente, domina a todos….encanta a todos, no veas tonterías en la televisión, cepíllate los dientes, apréndete el nombre de las capitales de los países, ¿Quién fue Leguia?, resuelve los binomios y la regla de Horner, ingresa a todas las universidades, cásate con una mujer sumisa de casa elegante y sin tatuajes en la espalda y agrupa todo esto que te digo para que seas el orgullo de tus padres, el sueño de tus tíos y la envidia de los rivales.
Se perfecto. Además, sé que no quieres defraudar ni a tu papi ni a tu mami, tienes que ser así, aunque no puedas ni quieras hacerlo.
_Pero…¿qué tal si me desdoblo?
¿Qué, que dijo?….
_¿Qué tal si me desdoblo? Total, igual no voy a ser bueno en algo ¿no?
Estás loco, no hables cojudeces y ponte a estudiar.
_¡No, en serio! Quiero escribir y cantar y desordenar mi cuarto. Es buen remedio, ¿no?
Baboso, ya deja de mirar los pescados y la guitarra. Empieza con trigonometría, coge un buen libro y saca hojas en blanco del cuarto de tu mamá. Mira, empieza con (x-7x+45)z/2, si empleas
tu razonamiento llenarás esa cabeza que tienes…….
_¡Cállate! ¡Basta!….me voy. No quiero ser bueno en todo, solo en algo……..aunque nunca lo consiga nada. Me desdoblo. Dejo mi cabeza a mi mamá y me llevo el pecho y las manos.
¡Espera! ¡No te vayas! Tienes que ser lo que tienes que ser. Se bueno, se puro, sé……..se ha ido el ahora.
_¡Mamá! Me voy, disculpa si te dejo solo mi cabeza para los ejercicios, acá en la sala, pero me llevo mi pecho y las manos y los lapiceros también.
_¿A donde vas, hijo?
_Por allí, pero te dejo la cabeza. Me he desdoblado, mejor dicho dividido. Te dejo la memoria, si quieres.
_Pero, ¿cuándo regresas?
_No lo sé mami.
_¿Te llevas tu pecho y los lapiceros con las manos?
_Sí.
_¿Y porque me dejas tu cabeza?
_Eso era lo que querías de mí ¿no?. Yo necesito las otras cosas, no más.
_…Bien, pero no regreses tarde y ordena tu cuarto.
_Bien mamá, nos vemos.
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