Amanecer, luces opacas.
Interruptores que palpitan.
Bocas abiertas, crujientes.
Sonidos sin bullicio y con brillo.
Ladridos de rabia tranquila.
Oscuridad clara, tintineante.
Torres sin filo, de pompa y farol,
cual alfileres irónicos.
Apuntaladas, volumen sobre volumen.
Cuadrículas secas, de geometría ilusoria.
Basuras perennes.
Organismos desechos.
Muñones tersos, hambrientos…
Siglos de suficiencia y sordidez.
Lluvia ácida, marchita, regenerativa.
Brisa gélida y calcinante.
Mensajes de acento accidental ¿se diluyen…?
Estrategias de vida donde eternamente hay muerte…
Amanecer, colores opacos.
Puertas vacuas, saturadas.
Torrenciales fragmentos de ausencia.
Elevadores hacia submundos truncados…
Sombras de proyección desfasada.
Aullidos decrépitos, abajo o encima.
Callejones sin desembocadura
e infinitas vueltas de hoja.
Geometrías dispersas.
Espectros meciéndose en angustias saturadas de
amores que apuñalan del revés,
sin cicatrizar.
Calles de alquitrán nauseabundo, excretado.
Y luces, luces opacas…
José Fernández del Vallado. 13 Marzo 2007.
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