Aunque se aplica a muchos dictadores, este texto está dirigido al presidente-dictador de mi amada tierra, Alvaro Uribe Velez
Esa sonrisa equidistante,
De comisuras rasgadas,
Bajo las lunas rotas de tus ojos,
Dicen que te equivocaste.
Para dónde va tu ira,
Dónde se alzará tu puño,
Coloso de guerras que nunca peleaste,
Pequeño niño de alma podrida.
De cuántos silencios eres culpable,
De cuántas ausencias fuiste causante,
Y ahora quieres salvador creerte,
Ahora quieres parecer amable.
Debería tragarme estas palabras,
Se te podría ocurrir borrarme,
Igual no importa, casi todo está muerto,
Y a un muerto no puedes matarle.
Cómo podrás gobernar un país difunto,
Cómo atemorizarás una tierra sin alma,
Si a todos los inocentes les arrancaste la patría,
Si con tu nombre se conjuga el susto.
Esa sonrisa equidistante,
De comisuras rasgadas,
Bajo las lunas rotas de tus ojos,
Dicen que te equivocaste.
Qué vas a hacer con todos tus muertos,
la sonrisa idiota se te borrará algún día,
y quedará en el aire la terrible ironía
que de sólo te queda la certeza de lo incierto.
Entonces, mi querido dictador;
Hacia adónde van tus banderas,
los cantos inertes de tus garganta profana,
las raices profundas de todo el dolor.
Los ríos de sangre guardados en tu abrigo,
y la soledad de los centauros heróicos,
que diría el triste libertador si supiera,
todo lo que entre lineas te digo.
Esa sonrisa equidistante,
De comisuras rasgadas,
Bajo las lunas rotas de tus ojos,
Dicen que te equivocaste. |