Musa II*
Las comarcas desnudas donde encallan
tus temerarias naos vigilan el horizonte
avistado y exclaman: ¡tierra!..¡tierra!....
He descubierto el continente donde se
desvanece el ego arropado a tus sombras.
La bienvenida aísla la luz de los ojos ciegos
El amor es ingenuo e intrépido, se fuga como
un éxodo buscando una tierra prometida y feliz.
Danzan dinosaurios como cisnes en un oasis estrecho
Unen latitudes desconciertas y latidos sumergidos en destiempo.
Ven, únete a la demanda de las sirenas que llaman a Homero.
Goteo mi sangre en poemas desiertos de terciopelos que atrapan
la emoción de aparearnos en un tejido que se desteje en manos de Penélope descalza y prolija de ternuras, mientras el asombro es un hijo prodigo que regresa infausto y embriagado de crueldades.
Musa, espérame. Soy apenas un reflejo tibio y enroscado a la luz de tu poema que nace como la silueta de un continente que se despeja al grito desafiante de: ¡Tierra!...¡tierra!...
(Debo uncir mi nave en los pechos vírgenes de tu dulzura insatisfecha y entregar mi mando).
* Poema dedicado al Día Internacional de la Poesía.
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