La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - Claraluz - 'A ti que me estás pensando.'
A ti que me estás pensando.
“A ti que me estás pensando, a ti que me quieres aun cuando me olvidas, a ti que haces dulces mis días, a ti que apuestas por mañanas más que por el ayer”.
Así empezaba la carta que Nicoleta envió a Norberto. Aquella tarde lluviosa la puso más melancólica, no dejaba de pensar en Norberto, ese chico moreno y de ojos rasgados que se le había cruzado en el camino de la vida. Poco más pudo observar en la pequeña foto que él había enviado por e-mail; estaba sentado en una silla y sonreía, en su pelo negro sobresalía un mechón canoso y sus ojos transmitían mucha bondad.
A ella le bastaba con lo que le hacía sentir cuando callaban y cuando hablaban desnudando su alma en espontáneas declaraciones.
Nicoleta por fin había desinhibido los complejos que durante tantos años la acompañaron, se sentía más confiada y feliz que nunca.
Cuando regresaba de trabajar iba directa al ordenador, allí siempre había una carta de Norberto. El tiempo cuajó una empatía y ésta dio paso a una gran necesidad. A ambos se les hacían muy cortas las palabras, querían verse, olerse, observar sus maneras de hablar, de gesticular, de caminar. Sentir el aliento del uno frente al otro y probar en la piel la miel que muchas veces había sentido a pesar de la distancia.
El era un luchador incansable, conseguía todos sus propósitos y ahora su objetivo era viajar a España para conocer a Nicoleta, soñaba con formar una familia a su lado. Había estudiado la manera de expandir su negocio y crear nuevas sucursales allí.
Una tarde ella llegó a casa y se sorprendió al no encontrar ningún correo nuevo, lo llamó.
“Por el trabajo no he tenido tiempo de conectarme”- respondió él-
Al día siguiente tampoco recibió carta y aquello la entristeció un poco más. Desde entonces los correos de Norberto fueron muy esporádicos, ella no quería presionar y decidió confiar en él.
Le llegaban algunas cartas pero ya no de la misma manera ni con el mismo sentimiento, ahora el sabor que le dejaban era algo agridulce. Una oscura nube de ideas comenzó a rondarle por su cabeza y se dispararon sus alarmas. Primero lloró angustiada, después se acostumbró a escribir cartas que no obtenían respuesta y a dejar mensajes en el móvil que nunca fueron devueltos.
El día que más frío sintió las palabras de Norberto pensó que todo había terminado y que no merecía la pena ni recordar. Decidió escribirle una carta, quiso empezarla de muchas maneras, pero todas terminaban en el suelo estrujadas por sus manos. Quiso llenarla de reproches pero le fue imposible, también pensó en mentirle pero fue incapaz. Por último hizo caso a su corazón y habló desde la esperanza.
“A ti que me estás pensando, a ti que me quieres aun cuando me olvidas, a ti que haces dulces mis días, a ti que apuestas por mañanas más que por el ayer”.
Texto de Claraluz agregado el 26-03-2007. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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