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Pupila Ella, metamorfoseada de vuelta en la insegura adolescente de otrora, se acerca. Despojada ya de su liderazgo, su tendencia a la reyerta, su verbo pugnaz, hoy por fin se atreve a mostrarse vulnerable, frágil, casi indefensa. Camina a pasos cortos, ensaya una sonrisa, saluda exageradamente, torna a ensombrecer su faz, vocaliza, tiembla; yo entretanto finjo no verla, absorto en los papeles que colman la mesa. Finalmente opta por explotar su núbil atractivo, y en un arranque de decisión camina con gracia felina y cruza la puerta. Pone su grácil mano donde yo la vea, entorna los ojos y me espeta: “Profesor, ¿Aprobé la materia?” La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |