Aprieta los puños y avanza en el rostro de la vida. Deja surcos al borde del abismo.
¡Te lo pido, te lo exijo, te lo imploro!
Clama por lo tuyo aún en la miseria. Cava en la luz que enceguece, ve al encuentro de lo que mereces.
Cae al fondo sin vergüenza. Canta para resistir en la oquedad de la locura.
Deja de lado ausencias, olvidos y heridas tatuadas en la sangre.
Nadie te piensa inocente, por tanto, sospecha el amor a cada paso.
Deja que patinen lágrimas de júbilo por tus mejillas.
¡No te acurruques en un viaje sin vueltas!
¡Por favor...!
¡Nunca te detengas!.- |