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Inicio / Cuenteros Locales / carloel22 / María Soledad.

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Y en esos dias de dudas y de olvidos. En uno de esos días desteñidos ella apareció en mi vida.

Para ella y en esas noches de olvidarme de vivir, escribí estos versos. Noches de letras iluminadas por la luz de la luna que se filtra a través de la ventana de este cuarto envejecido por un millón de estrellas.


Sé que posees un origen, pero no sé cual.
No sé cuantas generaciones de dioses y de hombres te dieron forma.

Sé de tu corto tránsito por la vida,
pero aún así llevas la eternidad del tiempo,
el silencio de la noche y lo infinito del universo.

Mis ojos te contemplan y mi boca imagina el sabor de tu cuerpo y mis brazos sólo quiseran cercarte de caricias, sin embargo, no son ellos los destinados a desentrañar el misterio que propaga tu esencia de mujer.

Siempre renovada. La recien llegada, siempre.

Te abres, pero al abrirte no me permites penetrarte, no alcanzo a precisar si te quedaste desde ayer o desde un día cualquiera de hace siete meses, o si estabas en mí mucho antes de conocerte.

Tu cara se muestra, pero así como tu cuerpo, se muestra solo un fugaz instante, cuando me doy vuelta, toda tú se transforma, parece que fueras distinta, lejana, una Soledad diferente, una que es por cada instante, sólo una parte de tu cuerpo.

Cuando dices, que me necesitas por entero, no sabes que te mientes y me mientes.

Ignoras que obtengo de ti sólo lo que me das a beber y sólo bebo fragmentos. Fragmentos de mujer, eso lo que me entregas.

Si veo la magia dulce de tus pechos, no me dejas contemplar tu espalda; si acudo a la dulce fruta madura que son tus labios, me pierdo de besar el surco de tu vientre, un ombligo caliente y firme, la cima de tus caderas y los mil poros que tu cuerpo abierto me ofreciera.

Tu olor es diferente cuando baja de tu cuello hasta la cumbre de tus pechos, se resbala por tu ombligo profundo convertido en pasión. Dulce miel en la que te revuelcas. Dulce miel que brilla en tu piel morena y caliente.

Alguna ocasión me asomé a las raíz de tus dientes, y mis dedos tocaron lo que mis ojos no pudieron ver; sin embargo, no conozco tus entrañas, no sospecho la trama de tu vientre; no adivino la estructura de las vértebras que te sostienen.

Conozco lo que tu vestido oculta, no existen secretos en tu cuerpo ni en la forma de tu peinado, si tu cabello va recogido o suavemente suelto. Tu sonrisa al viento, tus hoyuelos cuando ríes, esos que te modifican y te transforman.

Soy el primer testigo de tus enojos tan bonitos, de tus miradas infinitas y silenciosas, conozco hasta la más leve emoción que va a cambiar el color y el apenas perceptible acomodo de tu semblante.

Sé de tus presagios, de tus designios, de tus dudas, de miedos, de esos suaves ecos tiernos que conforman el sonido de tu voz; mas no escucho el ruido de tus nervios, el íntimo prodigio de tus uñas cuando crecen y las premuras incanjeables de tu cerebro, porque no se aùn, si habito tu ser, cuando por la noches sueñas.

Bajas los párpados y ya no eres la misma.
Descubres tu pecho y una sonrisa, y ya eres otra.

No me explico cómo tu lengua, en una sola caricia, puede ser tan fervorosa, tan consistente, tan única y sin embargo...

...y sin embargo cuando no estás a mi lado, cuando no te tengo sola y frente a mi ¿puede esa misma lengua, ser tan cruel?

Te amo, no obstante al amarte, amo en ti a una desconocida

...siempre distinta...
...a una eterna fugitiva...
...a una niña...
...o a una mujer.


Pido perdón a las mujeres mayores por haber dedicado este escrito a una niña. Tengo una excusa seria: esta persona niña es la mejor amiga que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona niña puede entender todo, hasta los libros para mayores. Tengo una tercera excusa: esta persona niña vive en este mundo, aunque dicen los adultos que los ángeles despues de cumplir su misión se marchan hacia las nubes. Tiene mucha necesidad de ser amada. Si todas estas excusas no son suficientes, quiero dedicar este letras, a la mujer que esta niña va a ser, cuando quizás yo ya no viva. Todas las personas mayores fueron primero niñas. (Pero pocas lo recuerdan). Corrijo entonces mi dedicatoria: para toda una mujer niña.

Texto agregado el 05-04-2007, y leído por 73 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
2007-04-24 12:22:17 Sublime lleno de imposibles * * * * * loretopaz
2007-04-24 08:11:43 Cuanta pasión prisionera entre versos. Lo merece la mujer inspiradora de los mismos? Yo nunca regalaría versos a una mujer, cuestión de opiniones y pareceres. Igual aquí Felicitaciones. claudiomari ano
2007-04-06 19:19:27 Ays!!!!, te comería cuando escribís así. fabina
2007-04-06 18:07:22 Es hermoso, infinitamente suave, como son siempre cada una de tus letras. Beso y estrellas. Mai. maira
2007-04-05 22:13:14 El pudor en forma dulce.. Mis 5*para usted. lovecraft
2007-04-05 21:36:45 Bello! Bello! Bello! mujer
 
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