SIN BENDICIÓN
José Julio Llanas
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Mi tío Juan es muy bueno, cuando nos visita siempre me trae dulces, él viene seguido y nos da regalitos, a veces le obsequia dinero a mamá. Me gusta que esté aquí. Ella se pone muy feliz, se arregla bien bonito y canta todo el día mientras asea la casa. Al llegar mi tío me da un besito, platica conmigo, a veces se me queda viendo muy pensativo, me abraza y me pregunta que cómo voy en la escuela; es maestro, algunas cosas que yo no entiendo, él me las explica. Papá no hace eso, ni me besa, nunca me ha abrazado, sólo sabe decir cosas feas, no platica conmigo, por eso quiero mucho a mi tío.
Mamá dice que no le diga a papá que viene su hermano, porque se enoja y grita tanto que hasta me da miedo. El otro día dijo que me hiciera hombre, que no anduviera jugando con mujeres cuando vio que Licha y yo estábamos machacando hierbitas para ponerlas encima de la tortuga, también me dijo eso porque no me junto con el Toño y el Júnior que les encanta matar mariposas y sacarle los ojos a los gatos.
Por la tarde, mamá se pintó bien chula, se lo hice ver, contestó que se puso así para cuando llegara papá, él estaba trabajando, en eso llegó mi tío Juan, me ordenó que apagara la televisión y me fuera a dormir. Con mucho coraje me fui a mi cuarto, dije el Padre Nuestro porque ya me lo sé, le pedí a Diosito que cuidara a mi tío porque es muy bueno, iah!, y que me regalara una tele para mi cuarto. Esperé a mamá, ella siempre me da la bendición antes de dormir, pero no vino, me asomé para hablarle, entonces escuché a mi tío que le decía cositas en voz baja, alcancé a oír "querida" y "mi amor", eso sólo se lo escuché a papá hace mucho tiempo. Mi tío abrazó a mamá y se fueron a la recámara. No me dormí, aproveché para servirme un vaso de nieve. Mi tía Luisa me asustó al entrar a la cocina.
-Juanito, ¿por qué no te has dormido?
-Porque mamá no me ha dado la bendición.
-¿En dónde está?
-En la recámara.
-¿Está tu papá?
-No, está con mi tío Juan.
Nada más lo mencioné y mi tía corrió al cuarto de mamá con los ojos saltados de la cara; es un poco enojona, yo creo que por eso se puso a gritar como loca, hizo mucho alboroto, no pude saber qué le decían mamá y mi tío, entonces alguien lloró, parecía mi tía Luisa; según ella, sospechaba eso desde quién sabe cuándo, que mamá iba a ver y que quién sabe qué.
Ahorita estoy muy asustado, el relajo que hizo mi tía lo continuó papá, gritó bastante, la golpeó, ella balbuceó llorando "perdón, perdón...", él habló muy feo, como unos güercos que nos gritan groserías a los niños que venimos del catecismo. ¡Cómo me gustaría ser grande para pegarle a papá y que nunca más la vuelva a tocar!
Después papá sacó la pistola de la caja fuerte, salió de casa y mamá detrás de él dando enormes aullidos, ella trataba de detenerlo pero él la empujaba hacia adentro, entonces lo dejó ir, tomó el teléfono para llamar a una amiga, le suplicó que viniera, que se había armado la grande, ni siquiera colgó la bocina y salió corriendo.
Al ratito las mamas de Toño y Junior vinieron, me trajeron pastel y refresco, me hablaron como a un bebito: -No llores Juanito, a ver, ¿tienes sueño?, -con una tonadita muy empalagosa. También llegó la amiga de mamá a cuidarme; un poco después, mí tía Luisa no contestó a mis preguntas y me trajo aquí, a la casa de mi abuelita, luego volvió a irse. Tan chistosa que se veía haciendo esos gestos y toda vestida de negro.
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