La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - jjllg - 'Naiden sabe pa quen trabaja'


Naiden sabe pa quen trabaja


NAIDEN SABE PA QUEN TRABAJA /
José Julio Llanas




Yo quistuve bien namorada del Seviriano... y que le ayude a aprender todo, se fue a casar con otra. Yo lo queriba muncho, por eso no aguanté su traición y por eso me desquité el día de su boda. La mamá de él, doña Chayo, no me queriba, decía que no iba a permetir que su hijo anduviera con una ranchera piojosa patas rajadas, y pos sí, toy piojosa... ¡Pero nomás de la cabeza! Y mis patas no tan en rajas, tan completas.

Si eramos bien novios, anduvimos ritiharto tiempo. Tovía miacuerdo cuando se fue pa la capital quesque a studiar, pos que queriba superarse. Seviriano era del pueblo, ahí studió la prepa, luego se vino pa quí pal rancho a trabajar con su apá un rato, jue cuando lo conocí. ¡Ay! Taba bien guapote. Mi ama decía: "Aguas Chonita... ese muchacho me da mala espina. Se ve peligroso". Y yo pensaba: "Pos ansina me gustan. Peligrosos. Llenos de pelos por todos lados.¡Ay! Me vuelven loca. Pero le hubiera hecho caso a mi ama, y es que cuando a una la traen de un ala no oye los consejos de naiden ni se da cuenta de muchas cosas.

Yo no studie. Mi apa güelo decíba queso no servía pa nada. Que naiden se muere por no studiar. Por eso naiden de mi ralea jue a ninguna escuela.. Pero eso sí: Semos todos bien trabajones. Seviriano era diotra manera, era desos modernos que hablan de ser alguien en la vida, pero pos si uno tá vivo, pos como que ya es alguien, ¿no?, güeno yo digo. Y por la forma como él hablaba hasta parecíba todo un ciuidadano desos de la ciuida. Pos que luego de seis años allá en la capital sihace doitor, de los que curan.

Y mientras tuvo por esos lares siempre nos escrebíamos. Güeno, él me screbía, yo no sabía ler ni screbir. Aprendí hasta después. El me animó: "Chonita, tienes quiaprender pa que tú mesma me scribas las cartas", me mandó decir cuando tando allá en la ciuida supo quiban a venir de allá mesmo dos profes que se habían hecho muy sus amigos de él. Los mandaba el INEA a dar albafetización en los ranchos. Eran el maestro Rodrigo que tamién taba bien guapo y peligroso como mi Seviriano; y la profe Wendoline, la güereja pelos verdiosos, ella era novia del maistro Rodrigo. Wendoline comenzó a darme clases, parecía güena gente, pero después de dos meses tuvo que regresarse pa la capital, que a terminar una tesis, y gracias a Diosito ya no volvió pa ca porque tonces fue el maistro Rodrigo el que siguió dándome las clases de albafetización. Había decedido quedarse aquí un tiempo, y me sirvió porque él me escrebía mis cartas que le dictaba para mandárselas a Seviriano.

Antes de que Seviriano se juera me deciba: "Ya mero Chonita, ya mero tiago mi novia". Y se tardó pero pos me cumplió. Tovía miacuerdo. Yo staba sentadita allá en la orilla del río. Era di noche. La lunota taba bien grandota, ansinota, redondota, redondota. Servía como un marco pa sus palabras. El cri-cri de los grillitos las adornaban. ¡Ay, bien mocionante! "Chonita, ¿te gustaría ser mi novia?". Esa noche la traigo aquí en el pecho bien guardada. Mi Seviriano por fin me la taba cantando. Sus palabras por encima del ruido del agua y del sonido del viento entre los árboles, con esa voz varonil que tiene el maistro Rodrigo leyéndome la carta donde Seviriano se me declaraba. ¡Ay, bien romántico taba todo; Hasta abracé al profe de pura emoción. Luego él me dijo: "Chonita, imagina a Seviriano aquí contigo. Pa quiamarre más, imagina que yo soy él". Y que me besa. "Eso es lo que él haría en estos momentos", me dijo. No, si el maistro de la albafetización era muy güena gente. No, pos rápido le dicté mi carta donde le daba el "SÍ" a Seviriano.

A la mañana siguiente se la mandé luego luego. Yo iba a las clases de albafetización todas las tardes después del quiacer. Cada vez aprendía más letras y números. Rodrigo era muy güen profesor y hasta nos hicimos amigos. Me contaba de cuando conoció a su novia la Wendoline en una fiesta. Si vieran como la queriba. Que nomás que ella terminará su tesis siban a casar. Tamién me contó que la ama de la güereja pelos verdiosos le rentaba un cuarto a Seviriano, así jue como lo conocieron. Aluego lo llevaban a conocer lugares de allá y llegaron a irse los tres de parranda varias veces. El maistro me decía que extrañaba mucho a su Wendoline porque después que se regresó a la ciuidá ya no volvió pa cá pal rancho, por eso un fin de semana el profe viajó a su casa, no llegó hasta el martes. Venía bien agüitado. La Wendoline pelos verdiosos lo había mandado al diablo. A mí me daba harta lástima verlo harto depremido. Si era bien guapo, ansina peludote, peludote, muy varonil como Seviriano. Yo no me explicaba porque la güereja pelos verdiosos le había dado el cortón. No si pa mensa no se studia.

Güeno, pos como les decía, Seviriano y yo anduvimos oficialmente año y medio. Fíjense lo que son las cosas, la carta donde Seviriano se me declaraba, la recebí tres años y pico después de que se jue, y es que ni a larga distancia pudo resistirse a mis encantos, no, si teniba que caer. Pero ya disdiantes eramos medio novios. El siempre venía a visitar a su familia cada semestre, en vacaciones. Una desas primeras veces él siempre me deciba que ya eramos casi novios. Yo le ayudaba con sus clases. Sí. Bien que le ayudé. El Seviriano me deciba: "Chonita, ya queres casi mi novia, ayúdame a pasar mis materias". Y yo: "Como no, nomás dime cámo tiayudo". Eran materias desas de medecina. Primero él quería repasar "Anatomía". Tenía que aprenderse los nombres de las partes del cuerpo y estudiar los órganos por dentro, por eso el me palpaba por todos lados. Yo no quería muy bien al principio, me daba ritiharta vergüenza, pero güeno, me dije, todo sea por la ciencia. Pobre. Era bien burro, si vieran cómo batalló pa aprender. Siempre que venía quería que le ayudara a studiar, quesque había vuelto a reprobar. Ese studio de doitor si ques duro. Pero lo pesado, lo que se dice pesado, le vino cuando comenzó a llevar la materia esa de "Sexología". Sus libros de texto traían en la portada a un hombre y una mujer encuerados haciendo cosas. El de "Anatomía" me acuerdo que se llamaba "Play boy". Ya no me esperaba que me dijera, yo me ofrecía:"Te ayudo", le dije.

Pos uno aprendió que se debe ayudar al prójimo. Y me deciba que quería estar bien preparado pa cuando ejerciera. Y pos otra vez, en el nombre de la ciencia. Ahi va Chonita. Cuando me confesé con el padre Pablo me dijo que qué nombre de la ciencia ni que la chingada, que lo quel me había hecho no tenía nombre. Yo hasta creía que por haberlo ayudado me había ganado indulgencias. Y es que Seviriano me deciba cosas muy bonitas, me deciba piropos, pero desos raros, de allá de la ciuida, decía que yo era su "conejillo de india", yo hasta me poniba roja cuando me deciba ansina, y que taba probando un nuevo instrumento médico, era como un globito largo, quesque el pre... preconservativo, que con ese no pasaba nada, que yo miba a conservar mi virginida y toda la cosa, pero ni la cosa pude conservar porque ya ven quel se casó con la vieja esa.

Nombre. Lo pior jue el día que Seviriano regresó defenitivamente ya titulado. El maistro Rodrigo me acompañó a recebirlo a la central. El también lo quería ver pa saludarlo, pos eran amigos. Y que Seviriano se va bajando del autobús. Yo no podía creer lo que taba viendo, iba saliendo abrazado de la vieja esa. Ahi venían muy acaramelados. El y a güereja pelos verdiosos a beso y beso. El maistro de la albafetización nomás vio a su Wendoline y se le cayeron los calzones. Sihizo un pedo. Rodrigo y Seviriano se agarraron a trancazos y yo me fui llorando corriendo pa mi casa.

Por eso digo que naiden sabe pa quien trabaja. Después de que gracias a mí, Seviriano a taba bien preparadito y estudiadito. Luego el móndrigo me inoró por completo. Le dije: Ya no tiacuerdas de que me hicites tu novia completita, de que gracias a esta mesma que ves aquí eres doitor". Pero él me dijo: "Ya lo caído caido. Y ora es otra cosa. Yo ya me voy a casar con la Wendoline. NI modo Chonita, ai pa lotra". Nombre, me dio harto coraje. Por eso me ofrecí a preparar el banquete de la boda. "No hay borlo", le dije, "Si queres tiayudo con eso". Y aceptó porque siempre le gustó como cocino yo. Tonces su ama doña Chayo me dijo muy muy que pa eso le gustaba yo, pa cocinera de la familia. ¡Ay tu! Por eso se me dispararon más las ganas de venganza. Rapidito que redondie mi plan. Yo ansiaba verles la cara que pondrían cuando les amolara la boda. Invité al maistro Rodrigo pa que me acompañara a la fiesta y como no queriba ir, le conté mi idea pa qui aceptara apersonarse. Luego luego dijo que sí y no paraba de reír. Decía: "Chonita, eres maquiavélica. Me voy a unir a tu venganza". Hasta puso cara de maneático.

Y que arreglo todo. El platillo iba a ser "Cerdo a la orange". Desos marranotes que los hornean enterotes con una manzana en el hocico. Pos qué creen. Que voy por el cochino de mi apá, ese que se alimentaba de cagada. Y que se lo pido prestado, luego compré las verduras y las naranjas pa la salsita con que se baña al cerdo. Tuve quiusar munchas hierbas de olor porque al mugre puerco no se le quitaba lo apestoso aunque ya lo hubiera labado, lo barnicé con adobo ya acomodado en su charola y lo bañé con su salsita de naranja. Hasta parecía la mera verda. Más tarde lo dejé en el lugar de la fiesta y me jui a mi casa a arreglar. Cuando jue a recogerme el maistro Rodrigo me encontró ya bien mona. Y que córrele pa la iglesia. Llegué yo muy jariosa del brazo del profe. Ahí taban los susodichos traidores. A la salida de la misa los saludé y felicité muy contenta yo de lo que les esperaba. En la fiesta me la pasé zapateando con Rodrigo, si vieran que bien que me bailaba.

Y sabe qué tantas cosas me decíba cerquitas de la oreja y yo ni lo oía porque nomás taba viendo al Seviriano y a la Wendoline con sus pelos verdiosos que parecían muy felices. "Pero orita van a ver méndigos", pensaba. No sé cuanto tiempo había pasado y yo ya ansiaba que se les ocurriera repartir la cena. Pude ver que el pastel y la charola del marrano tovía estaban sobre la mesa de los novios. Todo iba saliendo bien. Los tórtolos aguardaban sentados como que ya tenían hambre. Y pos que se para la música y que doña Chayo agarra el cuchillo. Todo mundo ya taba muy alegre por la cheve. Varias mujeres se ofrecieron a repartir los platos. Y que dice doña Chayo como leyéndome la mente: "Primero ustedes hijito, les vamos a dar primero a ustedes” y que le clava el cuchillo al cochinote con todas las ganas. Y que el cerdo tira un gruñido. Yo lo había dormido con tantito cloroformo.

Nombre y doña Chayo aventó los platos reteasustada, se puso blanca. Y que el marrano se levanta con la manzana en el hocico y todo. Doña Chayo grito: "No cocinaron bien el marrano" Y que el animal se va gruñe y gruñe sobre el enorme pastelote. Los invitados gritaban. Sus niños chille y chille. Tonces el puerco saltó encima de la güereja Wendoline echándole el pastel sobre su vestido de novia y que le muerde una chiche. Ella taba toda histérica. El Seviriano trató de atraparlo avalanzándosele por la espalda, pero lo único que consiguió fue una patada en los huevos. Varios hombres corrían tras el puerco y doña Chayo gritaba como loca: "Maten al marrano, mátenme el marrano". Luego de esa noche de la fiesta, Seviriano ya no le pudo cumplir a la Wendoline, su güereja pelos verdiosos,con las clases de sexología, no se sabe si por el trauma de su fiesta arruinada o por el golpe que le dio el cochino. La Wendoline lo dejó por impotente y regresó con el maistro Rodrigo y nunca más los volvimos a ver. Ahora el Seviriano mianda rogando,pero yo pa qué lo quero si ya no rellena el preconservativo, además en un mes me alivio de mi chilpayate.






Texto de jjllg agregado el 12-04-2007.
La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net