La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - BenHur - '¿CHARLES BUKOWSKI?'


¿CHARLES BUKOWSKI?

¿Charles Bukowski? Charles Bukowski se encargó de masificar un prototipo que, pese a gustarle jugar al chico rudo, provocador y sórdido, fue lentamente domesticado por el sistema que lo supo convertir en camisetas para adolescentes que se creen rebeldes, pero que son ingenuos pedantes creyendo tener gustos originales.El sistema amansa a cualquiera.

El hombre en cuestión es un producto que tardó 74 años en escribirse. Ese que han calificado como el último escritor maldito - como si eso fuera la condicione sine qua non para ser excelso en los textos – no es más que un producto de las editoriales, la ordinariez cerril y la inteligencia insultante. Un tipo misógino que pretende hacer arte cotidiano, las borracheras y las mañanas con eternas resacas, Un tipo ocioso hasta la inmundicia total, que capeaba los inviernos en las bibliotecas públicas cagando entre los anaqueles del Quijote, de la Divina Comedia, de Edgard Allan Poe y limpiándose el culo con las páginas de Alicia en el País de las Maravillas. Un tipo que se creyó escritor, poeta y prosista “sabiendo que no servía de nada detenerse a lloriquear y que mejor era pedir otra cerveza en la barra mientras le ponía un ojo a las tetas de cualquier mujer al alcance de la mano”. En un tipo como ese, no vale la pena perder un segundo en sus lecturas. ¿Cojones? Bueno, sí, tuvo unos aparatosos cojones. “Acuérdate de que no hay un pedazo de culo en este mundo que valga más de 50 dólares, en 1977” Para escribir esta frase, llamarla verso y no sentir vergüenza, hay que tener cojones portentosos. Leerlo y encontrarlo original y valiente es tener la cabeza hecha de adoquines. Todo en él es mal gusto, lleno de mucosidades y excrecencias. Su estilo; sostenido por un realismo descarnado y cotidiano basado en la experiencia de subsistir en habitaciones solitarias, de mentir, de ratas, baratas, güisqui asequible, de flacas prostitutas que compartían ese lecho, es lisa y llanamente paupérrimo. Hemingway, Celine, Dostoievsky, Hamsun, Villon, Baudelaire. Poe, Rimbeau, malditos de verdad lo hubieran pateado tan sólo por nombrarlos en sus versos. Estoy a punto de creer que no me gusta. ¿Charles Bukowski? Me convenció que la mierda es también “naturaleza en estado puro”. ¿Fragilidad? sí; da pena. Y tal vez eso sea lo que llaman, los mercantiles del arte inventores de novedades; la contracultura. ¿Se le lee mucho últimamente? La mierda se llena de moscas y no por eso es buena.

Nada en él contiene inventos, ni grandes resplandores gramaticales. Bueno tampoco los hay en la vida estadounidense. Pero para el poco tiempo que nos queda, no nos distraigan con la basura de las calles que vemos todos los días. Tener que convivir con ella ya es más que suficiente como para que ahora me la tornen arte. Tal vez para aquellos acostumbrados a vivir en aquellos compartimientos o secciones en que la sociedad ha dividido a las clases sociales, pueda ser una novedad conocer el mundo bajo la periferia. Tal vez se deslumbren aquellos primerizos informándose de gente que se muere de hambre y escribe poesía y se droga y vive en la mendicidad con el desprecio de los opulentos; que no son aquellos de la estratosfera enriquecida, si no aquellos de la anodina mal llamada clase media. Ese estrato solapado y turbiamente encubierto de donde salen tantos con pretensiones literarias y cultores de adefesios impresentables.

Toda su parafernalia brutal lo transformó una suerte de antihéroe ficticio, un escritor bestial, una especie de Tyson que a punta de groserías fue capaz de ganarse adeptos en todo el mundo grosero, tosco y soez. ¿Qué diría de él, el elegante Borges si ese sujeto hubiera cohabitado en su Biblioteca? Habría sido muy refinado para desechar esta intromisión de la cultura estadounidense en nuestras vidas. No les quepa duda. Todo lo que lees de él es lo mismo, huele al mismo sudor, te deja un sabor amargo porque las palabras tienen su viciado aliento. No nos distraigan con pajerías literarias, por favor.Tal vez fue maltratado por su padre, ¡vaya novedad! Tal vez no fue aceptado en el colegio de pequeño ¡vaya novedad! Tal vez tenía marcas del acné adolescente ¡vaya novedad!, ¡vaya tremena novedad!

¿Bukowski, el creador de los marginales? Hay que ser ingenuo para creerlo ¿Bukowski el escritor borracho y mujeriego? La historia de la literatura está llena, desde los tiempos de Dante, de este tipo de escritores. A lo más, es un escritor de los quejosos de siempre y tal vez con suerte, ocurrente y burlesco.

¿Y su final fue maldito como los verdaderos poetas malditos? No. De hecho, el viejo Hunk, como les gusta a sus pichiganderos; terminó su vida de una manera bastante distinta al entorno que sirvió de escenario para toda su obra, lejos de la marginalidad e incluso más lejos de toda la basura que tuvo que respirar para llegar donde los años de duro trabajo lo instalaron. Suaves y mullidos poltrones de cuero junto al mejor de sus sedantes; el Güisqui doce años, fueron sus acomodados resguardos.

Era grotesca esa suerte de animadversión del marginal que se reconoce a lo largo de su obra. Y por lo mismo es patético que en los últimos años se haya volcado hacia la creación lírica de mayor intimismo. O sea intentando hacer buena poesía. Tal vez no todo en él fue falso,… Dicen que en su etapa terminal, desesperado, decidió seguir un tratamiento esotérico propuesto por una especie de doctor alternativo propio de las estrellas de Hollywood y que jamás nadie vincularía al cliché del escritor maldito que se tiene del autor que terminaba las mañanas borracho y fuera de una iglesia hablando con Dios desde la pobreza.

Para que lo sepan, Bukowski coronó sus días en una casona en Los Ángeles a todo confort, bronceado hasta en las profundos cráteres que le dejó el acné de la adolescencia en su cara de pan de Pascua, manejando un BMW y gastándose obscenas sumas de dinero en los garitos del hipódromo, viviendo con su última esposa, una vida bastante acomodada a costa de sus candorosos lectores. Si hasta una película sobre su vida hicieron (Barfly). ¡American Dream! ¡Eso es lo que sueñan los adolescentes de hoy al beatificarlo. No conocen otro tipo de sueño posible si no es el estadounidense.

Reconozco el fértil territorio ingrato que piso,… y que es el territorio del séquito de los furibundos y ramplones bukowskianos que hacen nata en la masa ideológica de la cultura perversa que los adoctrina.
Yo también alguna vez creí en él. ¡Y qué!

Como dijo el viejo Hunk:
Ahora me voy a fumar un cigarrillo
en la bañera
y luego me voy a ir a
dormir


Pero qué verso…


Texto de BenHur agregado el 12-04-2007.
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