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Inicio / Cuenteros Locales / Jonh / Daxa No Amor

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Daxa No Amor

- El sujeto está aquí dentro – pensaba la chica mientras sujetaba la perilla de una puerta de muchas en el pasillo – soy una de las pocas que pueden cumplir esta misión, sin embargo ni siquiera sé como se ve, me las arreglaré estudiando a los demás, después de todo debe ser fácil diferenciar a un demonio de un humano.

Rápidamente giro la perilla y ante ella apareció toda la habitación, dentro había gran cantidad de jóvenes sentados en pupitres individuales frente a una pizarra y al otro lado ventanas, ya han de saber que era una salón de clases.

- Por favor alumnos – dijo la profesora – saluden a su nueva compañera, dinos tu nombre por favor.
- Yo soy Karina Dexhen, encantada de conocerlos.
- Tome asiento por favor.
- Sí profesora.

Las clases transcurrían, mientras Karina, literalmente, no les prestaba atención y tomaba apuntes sin ver lo que escribía, estaba vigilante a cualquier movimiento de sus compañeros, como si alguno la fuese a atacar, pero llegada la hora de álgebra y el profesor de turno la llamó a contestar un problema.

- Señorita… ¿Dexhen? – Dijo el profesor al leer su apellido en la lista– podría decirme la respuesta de este problema.
- Mmm… - Karina alzo la vista en forma despreocupada y por tan solo un instante, automáticamente dijo – la respuesta es cinco.
- Sí… - el profesor estaba completamente anonadado – ¿Cómo lo supo tan rápido?
- La respuesta es bastante elemental.

La verdad, el problema le llevaría tiempo a cualquiera para poder resolverlo, especialmente si solo eres un estudiante del último año de secundaria, la ecuación era bastante larga, el profesor decidió no hacerle mas preguntas, pero estaba contento detener a una estudiante tan hábil, demasiado hábil, Karina no encontró la anormalidad buscada en sus compañeros y llegó la hora de almuerzo, ella se dirigió al techo del edificio, lo primero que hizo al salir fue mirar las nubes, le reconfortaba ver el cielo.

El muro era muy bajo, así que ella fue y se sentó en el borde de uno viendo hacía fuera del edificio una gran extensión para la recreación de los alumnos, canchas, áreas de juego al aire libre. Miró al cielo nuevamente con una mirada pensativa y dio un suspiro, agachó la cabeza y miro al vacío.

- Parece que no va ser fácil encontrar al sujeto – se dijo a si misma – tal vez todavía duerme en el interior de su cuerpo, ¿Por qué no me tocó una misión más fácil?
- Porqué llegaste tarde a la asignación de misiones – le respondió una voz que venía del bolsillo de su blusa.
- General – sacó una diminuta pantalla en la cual un hombre, que parecía todo menos un general estaba sentado y sonriendo - ¿Qué desea? Señor.
- Ya te dije que me llames Jonh, no me gusta esos títulos.
- Bueno, Jonh ¿Qué es lo que sucede?
- ¿Ya encontraste al prófugo?
- Pero ¿Cómo encontrarlo? Ni siquiera ha despertado.
- Eso es un problema, pero debes detenerlo, antes de que se apodere de esa arma y destruya el mundo.
- Lo sé, lo sé. Por cierto no saben nada de él.
- Lo único que sabemos es que tiene dieciséis años.
- Eso no me es útil ¡Acaso no pudieron conseguir su nombre!
- Me estas gritando.
- Perdone, señor.
- Prefiero que me grites a que me llames señor – y comenzó a reír – infórmame cada día de tus avances.
- Sí, lo haré.

La figura de Jonh Rey desapareció de la pantalla indicando el cierre de la comunicación, Karina volvió a guardar la pantalla en su blusa y se puso en pie sobre el muro.

- Maldición, debo de actuar rápido – decía para sus adentros – he de encontrarlo y después… yo, yo mejor me voy de aquí.

Pero justo cuando iba a bajar perdió el equilibrio y casi cae al vacío, a duras penas se logró sujetar del borde con una mano, en ese momento alguien la tomó de la muñeca y la jaló hasta regresar al suelo del techo.

- Gracias – dijo ella un poco agitada pero feliz.
- No hay de que – le contestó su salvador – no deberías sentarte al borde del edificio, especialmente ese lado que está en bajada, pero la verdadera culpa la tiene el tacaño del director.
- Es que aun no me acostumbro a no volar.
- ¿Qué?
- Nada… no dije nada.
- Tú eres la chica nueva ¿verdad?
- Sí, tú estas en mi clase.
- Claro, me llamo Francisco Blázquez.
- Karina Dexhen.
- ¿Es un apellido extranjero?
- Sí, algo así… (Debí haber usado otro apellido – pensó ella)
- Mejor nos vamos, las clases ya van ha empezar.
- Creo que tienes razón.

Los dos bajaron y se dirigieron a su aula, a tiempo pues el profesor ya iba llegando, las clases prosiguieron sin nada en especial para ninguno de los dos, cuando se regresaban a sus hogares Francisco invitó a tomar un café a Karina, cosa que ella aceptó, después de todo ¿Qué tendría que hacer una chica de dieciséis años?

Fueron a un café muy bueno en la ciudad, cada uno pido para comer y beber, pero mientras Francisco se deleitaba el paladar con los dulces y un poco de café, Karina puso cara de asco con la primera mordida.

- Esto… está muy desabrido – dijo ella.
- ¿Desabrido? Pero si está bien dulce – y lo estaba.
- Y el café también.
- No tiene nada de malo – y no lo tenía – de donde vienes la comida de ser realmente deliciosa.
- Sí, deberías probar el furen.
- ¿Furen?
- Es como sus manzanas, pero azules.
- Nunca he escuchado de esa fruta.
- Es que vienen de Soliajan.
- Ese país no existe, no lo estarás inventando… a menos que no seas de este mundo.
- (Creo que he hablado de más) – Karina estaba ligeramente nerviosa – ¿Cómo lo supiste?
- Claro, la gran inteligencia, volar, entonces tú eres…
- Sí.
- Extraterrestre.
- Si soy extra… ¿Qué? ¡No!, ¡acaso me ves cara de alienígena!
- ¿Qué eres entonces?
- Soy un ángel.
- Un… ¿ángel? (Parece que se dio un buen golpe en la cabeza) pruébalo.
- Mira aquí debajo de la mesa.

Francisco se asomó y pudo ver que Karina tenía el brazo izquierdo apoyado sobre su falda, de repente todo el antebrazo y la mano se volvió de un verde esmeralda, parecía hecho de cristal y sus dedos terminaban en punta, Francisco casi se cae de bruces si no es por la silla bien estable.

- No sé – dijo él – pero eso se parece mas a algo alienígena.
- Nací con este brazo, me permite extraer almas de los humanos sin matarlos.
- ¿Que haces en este mundo entonces? (sigo pensando que puede ser del espacio)
- He venido a atrapar a un demonio.
- Umm…
- He estado persiguiendo ha este sujeto por largo tiempo pero hace dieciséis años escapo y se apoderó del cuerpo de un bebé, aunque aparentemente aun no despierta.
- ¿Y cuando despertará?
- No lo sé, puede ser mañana, en una semana o en cincuenta años, lo peor es que solo se su edad, hay miles de chicos de dieciséis años, ni una mísera descripción, nada… Supongo que esto te debe parecer muy extraño.
- ¿Lo supones? – Dijo Francisco en tono hilarante – es obvio que me parece muy extraño.
- Me tengo que ir, nos vemos mañana.

Karina se levantó dejando su comida sobre la mesa, Francisco, termino de comer todo y el día entero se la pasó preguntándose, como afectaría su vida el haber conocido a Karina, y mas que eso se preguntaba quien seria el demonio y que pasará cuando este despierte, que pasará cuando Karina cumpla su trabajo.

Francisco se hallaba tendido sobre su cama con la cabeza sobre la almohada y perdido en sus pensamientos alrededor de Karina.

- Karina realmente es muy bella. Cuando Karina encuentre al demonio se irá – se decía – pero porque esto me afecta tanto, apenas la conozco, no debería pensar en eso, mejor me duermo… Pero ¿Qué estará haciendo ahora?

Karina miraba las estrellas desde el balcón de su apartamento, aun vestia el uniforme, porque no se había acostumbra a tener que mudar de ropa, estaba perdida en sus pensamientos, cuando una voz la devolvió a la realidad.

- Parece que alguien se enamoró
- No me he enamorado – decía mientras sacaba la pantalla del bolsillo y miraba Jonh – apenas si lo conozco un solo día.
- Sí claro, pero por favor no dejes que esto interrumpa tu labor.
- Soy una profesional, no puedo dejar que los sentimientos se interpongan.
- Lo admitiste, sientes algo por él – riendo, Jonh corto la comunicación.
- No me dejes así… ten un poco de delicadeza. Mejor me baño y luego voy a dormir.

La noche pasó y le dio paso al amanecer y cerca de las siete de la mañana Francisco caminaba rumbo a la escuela sumamente cansado, debido a que no había podido dormir por pensar en Karina. Ella había llegado antes y se hallaba nuevamente en el techo, pero ahora estaba apoyada sobre una pared.

- Karina – le decía Jonh desde la pantalla – parece que el demonio trabaja fuera de las manos del Infierno.
- ¿Qué quieres decir?
- Lucifer no quiere que él esté aquí, su cabeza tiene precio, un buen precio.
- ¿Qué tan bueno?
- Un puesto de coronel en su ejército y una enorme extensión de tierras. Y hay caza recompensas camino a la Tierra.
- Cuando estará llegando el primero.
- Hoy y dentro de muy poco
- ¿Qué puedo hacer en este cuerpo?
- Voy a tratar de ir, pero tal vez tarde un par de días, las cosas se complican mucho, adiós.

La comunicación se cortó, Karina estaba muy preocupada ya que un demonio en este lugar causaría un desastre monumental. Y aparentemente no tardó. El estruendo venía de la parte baja de la escuela, allí afuera había un hombre gigantesco con una armadura negra.

Karina bajó corriendo a toda prisa, ya en el primer piso casi todos los alumnos habían entrado todos menos uno, Francisco, ¿se había quedado a pelear?, ¿quería defenderlos a todos?, no, solo no pudo llegar a la puerta, así que Francisco corría con el demonio tras él.

- Mierda ¿porqué a mí? – se decía Francisco mientras corría rápido con tremenda bestia tras él – y hoy que quería estar junto a Karina… no es momento para pensar en ella.

Repentinamente el demonio fue tumbado a un lado y Francisco paró de correr para ver lo que había pasado, el tremendo sujeto se levantaba lentamente mientras Karina estaba en posición de pelea a un lado, con su brazo esmeralda listo para dar un golpe.

- Yo lo atraparé – le dijo el demonio mientras se levantaba – lárgate y déjame divertirme un poco.
- Cállate bastardo – Karina le asestó un golpe el la cabeza y lo hundió hasta él suelo.

El demonio saco su cabeza de la tierra y antes de que Karina lo volviera a golpear, él ya había escapado y se hallaba a una distancia prudencial, ahora era el demonio él que alzaba sus brazos con la intención de acabar con la vida de Karina, ella bloqueó el golpe con su brazo esmeralda pero cayó al suelo.

En lugar de seguir atacando a Karina el demonio vio a Francisco y fue a perseguirlo, Francisco nuevamente cogió velocidad y doblo la esquina del edificio, Karina los siguió pero no lograba alcanzarlos, Francisco doblo la esquina al igual que el demonio y Karina ya no los vio, en ese momento Francisco recibió el roce de uno de los golpes del demonio y salió volando hasta la siguiente pared, rompiéndole algunos huesos. Karina veía como el demonio alzaba su brazo listo par acabar con la vida de Francisco.

- ¡Alto! – Gritó ella – ¡detente!

El brazo del demonio paró en seco justo cuando iba a partirle la cabeza a Francisco, volteó a ver a Karina, ella ya estaba en el aire con su brazo esmeralda directo al corazón del demonio, le atravesó el pecho, justo en el medio y este se hizo polvo, Karina cayó y rodó por el suelo hasta terminar al lado de Francisco.

Pronto llegó la ambulancia, luego de que llegase la policía, Karina se había encargado de alterar el recuerdo de todos para que pensaran que había sido una gran cantidad de pandilleros los que atacaron la escuela, tanto Karina como Francisco fueron llevados al hospital, Karina fue dada de alta el mismo día, pero Francisco tenía tres costillas rotas y el hombro lesionado.

Karina fue a verlo, Francisco ya había recuperado la conciencia, y Karina le devolvía la mirada un poco preocupada, Francisco no tenía fuerzas ni para sonreírle, pero estaba feliz de verla, luego de unos segundos Francisco pudo hablar.

- Déjame adivinar – le dijo – estoy muerto y has venido a darme la bienvenida.
- Tonto, perdóname por haberte metido en esto.
- No importa, tu no tuviste la culpa la tuvieron los malditos desgraciado que me dejaron afuera.
- Vas ha estar aquí un buen rato.
- No podría usar tus poderes para curarme.
- Tengo mas fuerza telepática que de curación.
- No puedes hacer nada.
- Puedo quitarte el recuerdo o también puedo quitarte el dolor.
- Eso último estaría bien.

Así fue que Francisco pasó largo tiempo en el hospital, para su suerte no tenía que sufrir de dolores, Karina iba diariamente a verlo, ya se imaginaran que ahora si algo surgió entre ellos. Casi una semana después apareció otra figura nueva en la ciudad, se trataba de un hombre con el cabello rubio sobre medio rostro, estaba esperando sentado en una banca frente al hospital. Karina se dirigía a ver a Francisco luego de salir de la escuela, cuando el hombre la llamó desde el asiento de la banca.

- Karina – le dijo – ven.
- ¡Jonh! – Dijo ella – yo lo siento, he estado despreocupada de mis deberes.
- Eso no importa ahora, los demonios que venían han dado media vuelta al enterarse de mi presencia aquí, no creo que alguien más vaya venir.
- Eso es un alivio, tengo que centrarme en buscar a demonio.
- Sobre el demonio Daxa… – Jonh dudo un poco antes de hablar – mejor te lo digo luego, primero voy a curar a Francisco.
- Está bien.

Jonh Rey entró antes de Karina, Francisco dormía, Jonh lo miró sumamente perturbado, luego le colocó las manos sobre un costado y el hombro, luego las retiró, dio un suspiro y caminó rumbo a la salida.

- Normalmente – se decía – un ser humano normal hubiese muerto ha ese impacto, pero por que tengo el presentimiento de que debo dejarlo vivir.

Karina estaba esperando fuera de la habitación, ella acordó verse con Jonh afuera del hospital para hablar del demonio que estaban buscando, Karina entró a la habitación de Francisco y estuvo conversando con el hasta que el doctor se lo llevó para unas radiografías, Karina salió a encontrarse con Jonh.

- ¿Que es lo querías decirme sobre el demonio que busco? – Le preguntó ella justo frente a la puerta del hospital.
- Ya sabemos quien es, y que debes sacarle el demonio.
- Que bueno ¿quien es?
- Francisco Blázquez
- Francisco…
- Recuerdas los efectos secundarios de tu brazo en los mortales.
- Sí, pero es mi deber, yo lo haré cuando le den de alta.

Esa misma noche Francisco fue dado de alta, Karina pensaba en como decirle a Francisco que él era el demonio, pero más le preocupaba ser olvidada, Francisco regresó a su casa y al día siguiente fue a la escuela, no cruzó palabra alguna con Karina hasta la hora de salida.

Metras todos se retiraban Karina se mantuvo en su asiento al igual que Francisco, ninguno hizo un movimiento y estuvieron solos y distantes por un buen tiempo, finalmente cuando todos se habían ido Francisco y Karina se quedaron solos en el aula

- ¿Hay algo que te incomode? – Le preguntó Francisco muy preocupado.
- Lo que sucede es que… ya encontré donde esta el demonio.
- ¿En quién está?
- Está en ti.
- Supongo que solo tienes que extraérmelo.
- El problema es el efecto colateral.
- ¿Cuál es ese efecto?
- Perderás una parte de tu memoria, perderás todo recuerdo sobre mí y de todos los días desde que viste mi rostro.
- Y luego te iras.
- Así tiene que ser, pero yo... creo que soy un poco egoísta al no querer que me olvides.
- Yo tampoco quiero olvidarte, no quise olvidarte desde que cruzamos palabras.
- No se puede hacer nada.
- No, ningún demonio me dominará, yo soy más fuerte que él, te prometo que no lo dejaré dominarme.
- Idiota.

Karina le echó los brazos al cuello y se puso a llorar sobre su pecho, Francisco le puso sus manos sobre la espalda y estuvieron así por largo tiempo sin mover un solo músculo, hasta que algo en el ambiente cambio. Era Francisco a quien se podía sentir diferente como si fuese otra persona, otra persona con otra alma. Karina sintió un fuerte golpe en la nuca y se desmayó.

Cuando Karina abrió los ojos, se hallaba en una especie de habitación, era el depósito de herramientas de la escuela, Trató de moverse pero no podía, es más, estaba suspendida sobre suelo, frente a ella había alguien dándole la espalda, era Francisco, pero las facciones de su rostro y su energía eran diferentes.

- Francisco… – dijo ella – no, Daxa N’taris, déjame ir.
- Para qué Karina – dijo dándose la vuelta y viéndola con unos ojos rencorosos – para que me atrapes, no gracias.
- Me engañaste ¿no es cierto?
- Yo acabo de despertar, pero ese chico se robó tu corazón y nunca pensaste que estaría en este cuerpo, como te puedes dar el lujo de enamorarte en medio de una misión.
- ¿Qué harás con Francisco?
- Normalmente lo que haría con el ángel y el otro demonio de este cuerpo, pero como ese espíritu aun está unido al cuerpo del todo lo absorberé, literalmente lo comeré.
- Desgraciado, enfermo, déjame ir.
- No te preocupes, lo haré. Luego de destruir el mundo.
- ¡Francisco!
- No puede oírte, ya no siente nada.
- Que fácil rompes tus promesas, no dijiste que eras más fuerte que él, mentiroso.
- Deja de gastar palabra va… nas – Daxa cayó a piso con dificultad para respirar y mover - ¿Qué pasa? (Es ese chico, pero no puede, no puede hacerme esto)

Daxa quien intentaba absorbe la esencia de Francisco ahora se veía en una situación inversa y su poder estaba siendo drenado por el alma de Francisco. Lentamente Karina fue logrando moverse y Daxa estaba tirado sobre el suelo boca abajo.

- Muchacho – se decía – ¿Cómo lo hiciste? ¿Qué eres tú?, si que eres fuerte, pero ¿porqué? si solo eres un humano.

Karina se le acercó por la espalda lista para darle un golpe con su brazo, sin embargo ella misma bajó la guardia y se sentó en el suelo.

- Francisco ¿eres tú? – preguntó ella.
- … – el muchacho se incorporó un poco y dio media vuelta esta vez con un rostro amable – ¿Quién mas podría ser?
- Lograste volver a poner a dormir a Daxa.
- Yo pensé que lo había matado.
- No, pero ahora está bajo control, vámonos de aquí.

Salieron rápidamente más Karina no le dio tiempo para despedirse, solo le dijo que la esperara allí, Karina salió corriendo, pero no fue muy lejos pues detrás de un muro se hallaba Jonh Rey.

- ¿A dónde vas? – Le preguntó él.
- Yo… lo estaba buscando.
-No pudiste hacerlo, ¿verdad?, no quieres que te olvide.
- Lo siento, yo, yo no…
- Y ahora me vas a decir que deseas quedarte con él.
- Bueno…
- Mañana dame tu respuesta – se acercó a su rostro y le sonrió – como sea, te evitaré los problemas.

Jonh dio media vuelta y tarareando una canción desapareció por el horizonte, es que Jonh Rey es un sujeto extraño, Karina no sabía que hacer, la forma en como Jonh había reaccionado la había sorprendido demasiado, lentamente fue de regreso hasta donde estaba Francisco quien la esperaba.

- ¿Qué pasó Karina? – le preguntó él muy preocupado.
- Francisco – dijo ella cabizbaja – crees que podríamos.
- ¿Podríamos que?
- Crees que podríamos salir mañana – alzo el rostro y se le veía muy sonrojada.
- ¿Salir? No creo que halla problema, pero… (¿Que pasará con el demonio?)
- Mañana, voy a tu casa ¿te parece?
- Está bien, adiós.

Se despidieron y Francisco camino rumbo a su hogar, sin embargo se dio cuenta de algo, nunca le dijo a Karina donde quedaba su casa y se preguntaba si llegaría a ir. Y llegó Karina al día siguiente por el medio día, Francisco había estado listo desde muy temprano, ya que no sabía la hora a la que podría llegar, después de todo es un ángel.

Era la primera vez que Francisco veía a Karina sin el uniforme y la verdad es que lo dejo impactado, ya que se veía mejor con las prendas que llevaba en ese momento, Francisco titubeó un poco antes saludar, la invitó a pasar, pero ella dijo que mejor se iban de una vez.

- ¿Crees que me veo bien? – le preguntó ella.
- (Bien es decir poco) Sí, te vez muy bien.
- Te parece sí vamos al cine primero.
- Claro, vamos a divertirnos hasta que se haga de tarde.

Fueron al cine, de allí a almorzar, Karina había traído dos furen en su cartera que comió de una forma muy disimulada, luego dieron un paseo, ha bailar y un paseo nuevamente, ya eran más de las siete y el sol comenzaba a ocultarse, no solo eso el cielo esta nublado y parecía que pronto llovería a mares.

- Fue muy divertido – le dijo Karina a Francisco.
- Sí, quisiera salir contigo otra vez.
- No lo creo, ya tomé una decisión, me voy.
- Pero, ¿por qué? Mientras tú estés aquí yo no seré dominado por él demonio.
- No es eso. ¡Es que no te das cuenta! –le dijo ya con lagrimas en los ojos – ¿Cómo quieres que viva aquí?
- No entiendo.
- Toda mi vida he vivido en el Paraíso, no estoy acostumbrada a la vida de aquí, además no quiero dejar de cazar demonios, es lo que deseo hacer, no podría trabajar aquí, no puedo vivir aquí, no se como.
- Eso no importa – mientras hablaban la lluvia se desataba torrencialmente, estaban los dos solo – yo te amo.
- Yo también, pero no pertenezco a este mundo.

Francisco la tomó de la cintura y la besó, Karina derramó lágrimas a través de sus ojos cerrados, en toda la calle no había nadie, nadie que los viera y nadie que los oyera, el silencio de la noche se vio opacado por el sonido de un cuerpo cayendo sobre el suelo mojado.

Varias horas después la lluvia seguía cayendo, ya era de noche, pero un hombre sentado en una banca esperaba inamovible, lanzó un suspiro y cuando se levantaba escuchó una voz femenina desde atrás.

- Misión cumplida – dijo la voz – tomé.

Jonh Rey se dio media vuelta para ver a Karina con una especie de frasco en la mano el cual contenía una esfera brillante, Jonh Rey lo tomó y lo guardó en una caja.

- Pensé que no vendrías – le dijo Jonh.
- Te dije que era una profesional en esto.
- Además, puedes esperarlo allá arriba.
- El problema es si él me esperará, ahora que me ha olvidado.
- Umm… no sé, no es bueno para la salud estar tirado durante horas bajo esta lluvia.


Fin

Texto agregado el 16-04-2007, y leído por 50 visitantes. (0 votos)


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