Ahora la risa te parece óptima
y las almas te siguen y aman
en el reemplazo de la infamia
que dura y perdura de generación en generación.
//¿Recuerdas acaso que alzabas tu mano
al paso de los pequeños bigotes//
(Sonrie el discipulo de la mentira,
de la peste y de la sabiduría encajonada).
Ahora la vestidura blanca te hace
juego con los ojos y las capuchas
que persiguían negros, judíos, gitanos,
pensadores (que pensaban), la razón y ateos.
Ahora la sangre viste columnas de oro.
//¿Admitirás que no hay ni arriba ni abajo?,
¿dejarás de intervenir en los pueblos?
vete al infierno inexistente de tus miedos//
Ahora la imagen que proyectas
es la de una paloma sonriente,
ahora la memoria te condena
y las almas ciegas te siguen
como antes seguían a los muertos.
Tus días están contados,
¿lo sabes? |