La angustia me va envolviendo lentamente y el dolor en cascadas comienza a aniquilarme.
El ir y venir de las palabras apenas moduladas trayendo desde lejos la terrible sentencia, está golpeando incesantemente mi cuerpo entero.
Dos meses.Ese es el plazo y no habrá prórroga.
¡Cómo enfrentaré mañana la suave mirada de mi madre para que no adivine la verdad de muerte escondida en lo más profundo de mi angustia!
¡Por qué así tan de repente, ella decidió comenzar su despedida!
Yo que siempre he creído tener en mí todas las verdades y la fuerza necesaria para luchar por ellas,
estoy ahora inerme.Hoy no puedo defender la única verdad que me sostiene: la vida de mi madre. |