Cantaron las araucarias,
el rìo gimiò en su lecho
la tierra està pariendo
un bravo cacique en Arauco.
Piel caliente, tierra herida.
Simiente de sangre morena
acunò la madre en su vientre.
India fuerte, de tu pecho generoso
brotò miel y leche
manà de la tierra para tu simiente.
Tu mirada libre e inmensa
se recogiò en un manto de lana gruesa,
con besos hùmedos de lluvia fina
lo ungiste
y en un lecho de cipreses arrullaste
a ese cacique
que serìa valiente. |