Se me salen las palabras;
las flechas idiotas de mis parótidas
ebullen en mi garganta buscando salida.
Pero ahora, aprenderé a callarme.
Pondré ladrillos en mis verbos;
voy a enjaular mis pensamientos,
en los recovecos de mi frivolidad.
diganme qué puedo hacer,
Se me salen las palabras.
Si tengo ojos, miro;
Si tengo manos, toco;
Si tengo Boca, grito,
y si te amo, lo digo.
Voy a congelarme;
banderas heladas de mi laringe,
ahí yacerán como gargolas de lo no dicho.
Como debe ser.
Voy a detener mis impulsos;
la miel dulce no debe estar aquí,
la ofensa está a la orden del día,
el silencio es una obligación.
Debo, no quiero,
y así quiera, no puedo.
Si tengo ojos, miro;
Si tengo manos, toco;
Si tengo Boca, grito,
y si te amo, lo digo.
Palabras de repetición prohibida;
menú de sinónimos,
elocuencia de idiotas.
Enseñenme a callar.
No es culpa mía, acaso lo fuera;
culpen la Pangea de pensamientos que me ocupa;
cuplen el pequño duende en mi garganta.
No me culpen a mi.
Sólo sé que ahora hay unas palabras restringidas,
Abstemio de saliva y verbo.
Pero por favor, no me culpen.
Si tengo ojos, miro;
Si tengo manos, toco;
Si tengo Boca, grito,
y si te amo, lo digo. |