Estás ahí
con gorriones en la lengua
de alas rojas, de fuego, abrasadoras...
con saetas glaciales en los ojos
que se clavan en mi carne y en mis huesos.
Estás ahí
con mejillas de rosa inmarcesible
y asustadas gaviotas en los labios
Tus labios!... de sangre sólida,
abrevadero de mis ansias y mis rimas.
Estás ahí
con tus manos de cristal en el cabello,
tu cabello que es como esas noches
de desvelo y obsesión en que me pierdo,
lo mismo que si miro tus pupilas.
Estás ahí
con tu seno de sueños temblorosos
y tus húmedas pupilas como fuego,
de destellos malignos cual navajas
que se hunden letales en mi pecho.
Estás ahí
con tu sarta de frases inconexas,
sibilante serpiente del deseo
irascible reflejo del pecado,
que me niegas la luz de tu penumbra
de escabrosos senderos confundidos...
Estás ahí
y sin embargo no estás.
Eres una quimera, una visión,
una esfinge, una diosa,
o ambas cosas...
estás ahí
pero yo no te veo.
Te siento...
!pero no estás!.
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