Es difícil hablar del tiempo, y más aún si hablo del que me queda, la cuenta atrás que todos comenzamos al nacer y, sólo algunos somos conscientes de su próximo final. Veo su huella al mirarme en el espejo, pero muchas veces pienso (mi espíritu es el mismo de mis 20 años), aún me queda ilusión!!, aunque mi cuerpo no siempre me siga y a veces cuando estoy postrado en la cama, me niegue a aceptar que no se puede vivir para siempre.
Mi infancia no fue fácil, años de pobreza, guerra, post-guerra, mi madre murió alcohólica cuando todavia la necesitábamos; nunca nos dieron demasiado afecto, no porque no nos quisieran, simplemente éramos demasiados, y habia mucho trabajo y pocos recursos.
Sólo fui a la escuela unos años, los justos..., así que soy un hombre que se hizo a si mismo, aprendí a escribir en la mili, y le mandaba cartas a mi novia, tocaba en la banda y poco a poco, me hice un hueco en la vida.
Mi mujer y yo, salimos del pueblo con lo puesto, la maleta llena de proyectos y toda una vida por delante, años de racionamiento, hambre, escasez... pero a los que siguieron por fin, un reconocimiento a todo nuestro trabajo y empeño, y en el que conseguimos fundar una familia y llevar una vida digna.
Mis hijas crecieron, fuimos felices, yo trabajé pluriempleado como tantos otros y, nunca pude dedicarles todo el tiempo que me hubiera gustado. Yo sé que ellas aunque entonces no lo aceptaran y, sufrieran por mi ausencia, hoy que son madres lo entienden; pero aunque la vida me ha enseñado muchas cosas, nunca he aprendido a decirles cuanto las he querido ni cuanto las quiero. Siempre he escondido mis sentimientos, debajo de mi coraza de hombre impasible. Nunca les he dejado ver mis lágrimas ni siquiera cuando he ido perdiendo en el camino, a mi padre, mis hermanos...
He intentado dar a mis nietos lo que no pude darles a ellas. He jugado con ellos, los he llevado a fiestas, he soplado sus velas, he corrido a cuatro patas por el pasillo... y sé que ellas... me han mirado de reojo y me han descubierto. Han visto en mis canas al padre que soñaron, al que estuvieron esperando muchas tardes.
Sé que mi tiempo se acaba, no se puede vivir para siempre, como dice la canción "¿por quien vivir por siempre?".
Me gustaria vivir otra vida que me enseñara a decirles cuanto los quiero. |