Nada vale para ti, porque todo es poco y nada es mucho de lo que falta.
A estas horas de la noche, cuando hoy ya es mañana,
cuando la llegada imprevista del día quiebra mis ojos nocturnos.
A estas horas poco oscuras, cuando mi luna de sueños se aleja para dar paso a tu luz...
¿Sabes que feo es escuchar los pájaros cantar cuando has estado llorando toda la noche?
Me alejo de la ventana con tu borroso recuerdo,
saboreo un poco la nostalgia que guardó mi boca y
cansado de la locura de mis ojos ciegos caigo inmóvil en la cama.
Nada vale para ti, porque todo es poco y nada es mucho de lo que falta.
Los movimientos secretos de mi calma en la noche entierran pasado en mi cabeza
colmada de cadáveres de angustia...
Lapidas de viejas piedras que cubren de gris dolor el paisaje,
alas de mariposa que en la espalda de esa pequeña hada ventilan mis
mejillas rojas por el encuentro con su belleza.
Amor esparcido a lo largo del relato y la eterna duda de si hice bien en terminarlo
con una coma,
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