Bombardeo para Efraín
Estaban prestos a iniciar la jornada laboral. Eran cinco los miembros de aquel equipo de trabajo, pero esa mañana Efraín, no había llegado a la hora de inicio. Sus labores eran concatenadas por lo tanto la ausencia de alguno de ellos obligaba al resto del equipo a duplicar acciones, mientras se normalizaba la situación.
Cuarenta y cinco minutos más tarde, Efraín entró rápido, en busca de ocupar su lugar de trabajo. Despeinado, mal encarado, ojeroso, sin rasurar y con signos evidentes de no haberse duchado.
-¿Hombre, qué te ha pasado? le inquirieron.
Suspiró profundamente y les espetó, casi gritando.
- No he podido dormir ¡ Por la gran puta ¡ ¿Cuántas veces le he dicho a María Pura que ella no debe de comer frijoles para la cena?
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