Carta a un amigo emigrado...
Mi buen amigo;
Sé que ha pasado una gran cantidad de tiempo desde la última vez que te escribí. No ha sido flojera ni olvido, sólo que no tenía nada bueno para decirte. Todo lo malo que está pasando en nuestro querido país, con los bandidos que se apropiaron del gobierno y su seudo revolución “Bonita”, lo podías leer con lujo de detalles en la prensa nacional e internacional.
Hoy decidí hacerlo porque creo que ya estamos muy cerca de una solución democrática. Tú bien sabes que siempre albergué serias dudas sobre esta posibilidad y tengo que reconocer que a lo mejor , ahora es posible.
Hace tiempo, cuando la inseguridad alcanzó su punto más álgido, cuando los atracos y los secuestros se convirtieron en algo normal en nuestra vida, tú decidiste que era el momento de poner tu familia a salvo, e irte a vivir a Florida. Quiero decirte que hiciste muy bien, yo también hubiese hecho lo mismo de tener familia como tú.
¿Recuerdas nuestra época de universitarios, cuando pasábamos las tardes en aquel café de Sabana grande hablando de política? Yo, idealista de izquierda y tú un ferviente derechista, ambos polos opuestos, sin embargo cada discusión nos hacía más amigos, porque al fin de cuentas, a pesar de nuestras divergencias, los dos amábamos profundamente a nuestro país y deseábamos lo mejor para él. Ese antagonismo sano que siempre ha existido en nuestra democracia, ha sido roto por el odio engendrado por los bandidos de la revolución...
Te preguntarás por qué los llamo bandidos y no políticos; es que no lo son, sólo están disfrazados, con una máscara tragicómica, de ideales que usan, cambian, botan y recogen según su conveniencia. Se presentaron como salvadores de la patria, todos creímos en ellos, con el tiempo se manifestaron izquierdistas y cada vez más extremistas. Decíamos: son comunistas, esperábamos que fueran nuevos comunistas, pero no, ni parecidos a ellos ...pensamos son fascistas, nada de eso, no son nada no tiene ideales, no son políticos y no hay forma de hablar con ellos. Únicamente el fantasma de Castro, tan hábil, ha logrado usarlos y los promueve, los decanta...Ellos le han dado unos años más de vida y él los apoya para su uso personal.
Amigo mío, tengo que reconocer hoy, que la bravura y el alto sentido democrático de nuestras gentes “del Bravo Pueblo”, está logrando ganar la libertad con paz y en forma democrática.
En muy breve tiempo, estoy seguro, tú y muchos miles de emigrados, regresarán a la Venezuela que conocieron y que aman y con el esfuerzo y el amor de todos, lograremos, otra vez, el país que nuestros hijos y nietos merecen....
Espero recibirte pronto en nuestra hermosa Caracas y que podamos reanudar nuestras controversiales discusiones políticas, sentados, en el café de siempre.
Un saludo afectuoso a Ana y un cariño a tus hijos...
F.N
24/11/2003
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