Cierto día recorría yo los senderos de Parque Chas. Eran alrededor de las siete y media de la tarde. Saboreaba un desengaño con distraídos pasos; en una de esas un tipo saltó de entre los juncos y se me atravesó en el camino, sin hacerse esperar en las explicaciones me miró fijo a los ojos, levantó la visera de su gorra y me dijo:
-Vea amigo, la vida es un trueque. Todo lo que se da en ella es a cambio de algo, nadie da nada porque sí. Hasta lo más trivial se entrega a cambio de una retribución.
Di un paso al costado sin comprender el motivo de aquella filosófica aproximación, le agradecí e inicié una carrerita de pasos cortos. El tipo me siguió y volvió a atravesarse en mi camino:
-Por ejemplo- me dijo -En este momento procederé a sacar mi revólver de entre mis ropas; acto seguido le daré un buen susto a cambio de su cartera.
Y así lo hizo, jamás me habían asaltado con tanta diplomacia. El hombre agregó:
-De no cumplirse mi precepto le cuento que el trueque adquirirá dimensiones indeseadas, dado que si a cambio del susto usted me retribuye una patada me veré obligado a darle un balazo, a cambio del cual usted me dará su vida.
Sin oposición alguna y ante la claridad de lo expuesto le entregué la billetera con siete pesos y el boleto sin picar ida y vuelta Villa del Parque - San Miguel, junto con un montoncito de cartas de amor que le escribiera y jamás le entregara a la mujer que me abandonó. El hombre se alejó lentamente tanteando en la semipenumbra del parque los billetes de mi cartera. Ya me iba cuando el ladrón regresó.
-Veo que ha ocurrido un lamentable episodio, el trueque ha sido desigual y yo detesto la injusticia-.
Sin esperar más comencé a desacordonarme los zapatos para entregárselos.
-Usted no ha entendido- me dijo -aquí el que está en deuda soy yo. Por eso voy a redondearle el concepto anteriormente planteado acerca de la vida y el trueque. La vida es un trueque como le decía, todo en ella se obtiene y se da a cambio de algo, aunque en ocasiones la permuta no es del todo justa. Por ejemplo, el amor suele entregarse a cambio de amor, o por lo menos a cambio de algo que se le asemeje, pero muchos truecan amor por sufrimiento; se cambian trabajo por dinero, dinero por alimentos y bienes, palabras por besos o golpes, palabras por admiración, dólares por impunidad, votos por decepciones, vida por dolor, oraciones por perdón; incluso me atrevo a decir que no existe altruismo puro, ya que la ayuda supuestamente desinteresada se permuta por paz interior y por autocomplacencia. De lo que no estoy muy seguro es qué dan los abogados, pero no creo que eso sea suficiente para abolir mi teoría. Ahora sepa disculparme pero me tengo que retirar, se está haciendo de noche y en la oscuridad el parque se llena de asaltantes-
Se perdió a la carrera y jamás volví a verlo.
Visité Parque Chas todas las noches durante ocho meses con siete pesos y un racimo de preguntas. Lo único que conseguí fue que otros pillos menos diplomáticos se quedaran con mi dinero a cambio de insultos y actitudes violentas e incluso me trataran de miserable por llevar tan sólo siete pesos en el bolsillo. |