Te acuerdas, madre, cómo me intrigaba esta manera de ser que yo tenía.
¿De dónde vine? ¿Por qué soy tan distinta a todas mis hermanas?
Tú, en la sabiduría de tus apenas vocales aprendidas me mostrabas la estrella luminosa que en el atardecer de los eneros, allá en mi tierra, nos guiñaba la temblorosa luz de sus lejanos rayos.
De allí has venido y allí retornarás una mañana.
Y así crecí sintiéndome distinta.Simbiosis de dolor y de altivez, mi nombre ha sido norte de todos mis anhelos en todos los caminos recorridos, y sé que mientras pueda manejar los hilos de mi vida nada ni nadie hará que cambie mi destino.
Por eso, madre, yo no voy como los otros a dejarte flores ni el día que naciste ni aquel en que iniciaste la partida.
Yo llevo en mi ser y estar de cada día, prendido en la solapa de mi nombre lo que tú me enseñaste desde la perspectiva sabia de tus apenas cinco vocales aprendidas.
"Busca en el temblor de las estrellas la respuesta a todas tus preguntas".
"Sufre con las gotas de lluvia olvidadas el dolor de todos los sufrientes".
"Goza la alegría de todos en la sonrisa ingenua de los niños".
"Mientras haya estrellas que tú veas y puedas descubrir que hay gotas de lluvia en tus pupilas y puedas encontrarte en la sonrisa inocente de algún niño, estarás viva. Cuando no puedas hacer todo esto, habras muerto, aunque tu cuerpo siga deambulando por los caminos de esto que se llama vida". |