El Mago
Llegaste por azar a mi vida, sin saber el juego que comenzaría, con tu dulce mirada me abres el camino a este sueño
deliciosa ilusión me entregaste al abrir las manos, cae tu capa quedando expuesta la magia, estamos la noche y yo... tú y la noche.
Comienzas el primer acto, pero aqui no hay un conejo en el sombrero, solo los más deliciosos deseos... trucos, ilusiones, todo será lascivia y lujuria en esta función, vas encantando a pasos sueltos hasta mis más íntimos senderos.
Tinto esta el cielo, perfecto fondo para el escenario de tu sortilegio, me vuelves maliciosa en medio de este ensueño que me regalas, trazas con tus dedos lineas muy finas en mi piel, argucias para acompañar tu habilidad de mago...cuentas tres y apareces un suspiro que atrapas de mis labios, derramando en ellos tiernas palabras de magia blanca encantando mis sentidos.
Pasan poco a poco las horas, se van llenando con la impudicia de todos tus actos, desafías lo posible, un pase de tus manos y me conviertes en fiera que salvajemente te envuelve con el cuerpo, caen suaves gotas de sudor y esta energía las levita a nuestro alrededor, formando las estrellas de la noche espesa, que titilan bailando entre los jadeos y nuestra piel erizada... de nuevo uno... dos... y con tu calor cortas por mitad un gemido de mi esencia, para cubrirlo después con tu boca, uniéndolo con la humedad de un beso inténso; se acerca el final de este mágico momento, ovación de los sentidos, gritos de placer que se mezclan con el sonido de la madrugada, terminamos exhaustos entre fuego del mejor de todos los actos.
Quedamos tendidos en la marea que dejó tu magia, los cuerpos entrelazados, respiraciones agitadas; de pronto me murmuras al oído... - llegó la hora, aqui está el gran final-... te levantas haciendo una gran reverencia, levantas los brazos, todo en la habitación se eleva, y desvaneces la materia, te acercas y me arrastras hacia tu cuerpo, siento como tu piel ambar me enciende de nuevo, me tomas suevemente de las caderas, mirando muy dentro de mi, bailamos al compás de tu voz, y cuando pierdo la voluntad me encajas tus ojos oscuros, sonríes de una manera perversa...
- uno...dos y mi alma es tuya, llevándola contigo a tu mundo de quimera.
|