Sara sale de la facultad como cada día, se siente agobiada por los exámenes que la traen de cabeza esta semana. Mientras arranca el motor de la moto le ve acercarse y no puede dejar de disimular una sonrisilla, mientras sus ojos brillan y la delatan sin que pueda evitarlo.
Se encasqueta el casco y nota un ligero tembleque en las piernas, él la saluda despistadamente mientras monta en su coche.
La tarde es fría, enrolla una bufanda en su cuello y se enfunda los guantes de cuero. Cuando se dispone a salir el toque de un claxon la hace volverse y descubre que el, le hace señas desde el interior de su vehículo. Afortunadamente el casco disimula el rubor de sus mejillas, se aparta a un lado y espera mientras observa por el retrovisor como se acerca hasta ella.
Me dobla la edad…-piensa Sara - mientras la ventanilla del coche desciende lentamente…
Su profesor de matemáticas no la mira más allá del casco, la cita cansinamente para la tutoría del día siguiente y se disculpa por no haber podido decírselo antes en clase. Se despide rápidamente y a continuación pisa a fondo el acelerador.
Sara se traga el humo de su tubo de escape y la indiferencia que él siempre le demuestra.
No entiende la química que se produce cuando se cruza con el, por qué su cuerpo reacciona así al sentirlo cerca?, todas sus hormonas se revolucionan y se bloquea de tal manera que parece que le falle el riego sanguíneo y sus conexiones nerviosas no sean capaces de coordinar su cuerpo.
Ella una persona lógica, práctica, una mujer de ciencias. Busca respuestas mientras recorre la ciudad sobre dos ruedas…amor platónico??...mira que le parecían ridículas antes estas palabras.
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