Sueño de los pájaros
Si hubieras estado más cerca de la pena sosteniendo
mi cadáver que besaba la tierra anticipándome a lo que vendrá.
No sería una piedra cansada entre otras piedras que miran sin mirar
el vértigo de la ciudad Santa donde los pájaros se sientan sobre el escabel.
Hambrientos, descalzos, agotados de penitencias y exasperados de cantar.
Detenerse ante la puerta del Templo para implorar el reino del silencio.
La fiera en acecho que se arremete en el circo de las miserias.
Vestirse de hombre bajo desnudas sospechas en el balido de los misiles.
Un paso de la danza que nos acoge en un pánico de vértebras sumergidas en las cuencas de los ojos angurrientos de resurrección de la esperanza.
El viento sopla y nos acomete,
Me rasgo las vestiduras porque mi alma ha vencido al dolor.
enterrado entre escombros de hojas muertas,
inclinando mi cabeza te entrego mi espíritu,
la pena de la heredad para abrazarnos en un suspiro de alivio.
Calma, los hermanos se han reconocido
Palestina recibe a Sión
Ciudad Santa, entremos por la puerta ancha.
La mezquita del Qumram sostiene su silencio.
Pájaros vencidos con alas quietas se adormecen
y sueñan con plegarias como puñales tangibles del alma.
Sueño, bordas mi espejismo en la gruta del deseo.
(El dormir a veces, complace
al espíritu).
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