Estábamos en clase. La profesora hablaba y hablaba, pero nadie parecía escucharla. Unos escribían en sus libretas, otros jugaban con el celular , y algunos simplemente nos ocupábamos de la inmortalidad del cangrejo. En eso mi vecino de banca tiene a bien preguntarme:
- ¿ Qué se sentirá que no te presten atención?
- ¿ Mande? – le dije sin dejar de mirar al frente.
- Que qué se sentirá que no te presten atención – volvió a insistir.
- ¿ Qué?
- Que qué se sentirá que no te...
Entonces reaccionó y me hizo una seña obscena.
- Ahora lo sabes – le dije, y luego me eché a reír.
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