VIAJES - (poemario en construcción)
Autor: Ramiro R. Romero Quintana (romquint)
I
El olvido
Hay un árbol inclinado, casi seco
con algunos frutos duros y negros;
sin hojas; un gorrión en alguna rama;
Hay un cielo nublado,
un banco abandonado
por alguien que esperaba
a alguien que no vino.
Todo lo va devorando el olvido.
13 de octubre de 2006
II
Atardecer
Siluetas, dibujos negros y vagos
de montañas, al borde de un lago
y un bote pequeño, oscuro, con hombre;
tres pájaros en vuelo;
sobre un fondo de fuego.
Se intuye el horizonte
y un caluroso ocaso.
Convergen el cielo y el mar, incendiados.
17 de octubre de 2006
III
Manos
De lejos veo dos manos en un cuadro.
Me acerco. Una mano sostiene a la otra
sobre un fondo negro.
Quizás sean de una misma
persona o quizás no.
En la palma de una
de las manos se nota una herida,
pero más de cerca es una quemadura
pero más de cerca es un ojo cerrado
17 de octubre de 2006
IV
Pesadilla
Una piedra enorme puesta sobre un pelo
que erguido la separa del suelo...
Mi cuerpo, blando, gelatinoso o de agua,
sin huesos, recostado
sobre el suelo pelado,
al pie de una montaña...
En un camión que, sin conductor ni frenos,
veloz se acerca a un pueblo...
19 de octubre de 2006
V
Noche nebulosa
Luna de bordes que apenas se ven.
La atraviesa una nube que parece un pie.
La luz se derrama en la espesa niebla
y no se alcanza a ver nada,
hasta que la mirada
alcanza, cuando se acerca,
a vislumbrar entre la bruma, negros
pinos dispersos y un lago de hielo.
19 de octubre de 2006
VI
Árbol
Una saliente deforme, de piedra,
que en el centro de una laguna negra
asciende hacia un agujero en el cielo
donde se ven estrellas.
Eso tal vez sea
o también un viejo
árbol de piedra
cuya copa es de mil polillas negras.
2 de noviembre de 2006
VII
Llueve en el patio de atrás
Mañana lluviosa en el patio de atrás.
En la galería, mis pies están
fríos; mis manos, calientes por el jarro
de mate cosido.
A Estercita la miro
y ella mira a Miguel, que está a su lado.
Le pasa el mate, pero él no la mira.
Yo sí la miro y no se entera, y suspira.
2 de noviembre de 2006
VIII
Partículas de polvo
Mamá me despierta, me quedo en la cama
sentado, observando: desde la ventana
una franja de luz viene de afuera
y termina en un cuadrado
amarillo. Admirado
veo que dentro de ella
partículas de polvo
aumentan en número y brillo si soplo.
2 de noviembre de 2006
IX
Cuando escampa
I
Muros de ladrillo, de color naranja,
altos, rodean al patio de la casa;
el pasto es de un verde brillante, intenso
y las hojas de
los árboles también.
Hay rosales dispersos,
y otras plantas distintas;
sillas herrumbradas junto a una parrilla...
II
Cada uno con su silla, van saliendo
y yo me quedo un rato en el umbral, viendo
como va tomando forma ese cuadro:
sobre un cajón azul
con una tabla, un
bien cargado plato
de chipa-cuerito, en
el centro de la ronda de gente
que sale aprovechando que ha dejado de llover.
30 de octubre de 2006
X
La Flor
I
Una flor mira al cielo distraída.
Desciendo, siguiendo el tallo, la vista.
El tallo es larguísimo y delgado.
Pequeña la maceta.
Pequeña una escalera
de solo tres peldaños
junto a la maceta. Y, sobre la escalera,
en vano estoy tratando
de llegar a la flor, con la regadera.
II
Inadvertida y animada, la Flor
habla con el muy simpático Sol
y charlando contonea alegre el tallo.
Impotente maceta.
Cómplice escalera
de solo tres peldaños
junto a la maceta. Y, sobre la escalera,
vengativo y callado,
acerco al tallo una enorme tijera.
6 de noviembre de 2006
XI
El Ciclo
Dejé de respirar y me fui en calma
por los poros, dejando el cuerpo en la cama,
transformado en un gas que ascendía.
Al llegar a una nube
ya sin sorpresa supe
que más tarde volvería,
como el ciclo del agua,
quizás en la próxima lluvia de almas.
8 de noviembre de 2006
XII
El poeta
Va y viene la gente cargando sus penas
por un corredor angosto y el poeta
parece indiferente en un rincón.
Se inclina hacia el cuaderno,
escribe, a lápiz, lento,
(es su eterna obsesión)
el principio del poema:
"Va y viene la gente cargando sus penas..."
9 de noviembre 2006
XIII
Cuando escampa II
I
Llovía cuando pasé por Saladas
Al pasar por Pago Arias ya escampaba.
Vi, a medio camino de Mburucuyá,
un pajonal inmenso
y dentro de él, pequeño,
verde, un pastizal
donde había unas palmeras,
de troncos grisáceos, y unas vacas negras.
II
Y un estero donde, de entre los juncos,
parva de garzas blancas, hacia el oscuro
y denso cielo gris, se lanzan volando
y el agua del estero,
más plateada que el cielo,
las refleja a pedazos,
las divide, las une,
las pierde y las recupera, entre las nubes.
16 de noviembre de 2006
XIV
La espera
Persiste aunque va hundiéndose, en la laguna,
vestida con trapos raídos, una
imagen de San Antonio, de madera.
Hacia el agua los brazos
tendidos, esperando
que el milagro suceda.
Su única compañía
son viento y agua, que erosionan sus días.
21 de noviembre de 2006
XV
En el desierto
Arrastrando su pies negros por el desierto.
En los umbrales mismos de estar muerto.
Mira a toda dirección sin ningún ansia;
solo hay arena, sol,
viento, algún escorpión...
Oasis a la distancia.
Lo ve y sigue camino;
porque no busca oasis sino espejismos.
23 de noviembre de 2006
XVI
El abrazo
Subiendo la colina, cántaro lleno,
va una lechera, bordeando el abismo;
distraída en sus vanos pensamientos.
Al pie de la colina hay un matadero,
donde un faenador, lavando el cuchillo,
llena de sangre un balde pequeño.
Absorta en sus proyectos,
la joven tropieza y deja caer
del cántaro la leche;
mientras que, como siempre,
sin mirar dónde, el carnicero aquel
vierte al aire la sangre;
la que camino al suelo fue a encontrarse
con la que caía de la colina
estallando las dos en un abrazo
por única vez en sus cortas vidas.
24 de febrero de 2007
XVII
El indio y el árbol
Sin saber que una batalla muy cerca
se libra, el indio, un timbó contempla.
Desde atrás de los montes, una lanza
por la espalda lo atraviesa
y se clava en la corteza
del árbol que contemplaba,
Y resignándose a su suerte,
se abrazó al árbol y esperó la muerte.
8 de marzo de 2007
XVIII
La mujer del bote
Esa mujer que está sola en el bote,
suele enfrentarse a tormentas severas;
pero a veces las tempestades pasan
y las aguas se aquietan; entonces,
puede ver esas burbujas que cerca
de ella emergen desde el fondo del agua.
Las observa y le agrada
sus tornasoles y formas sutiles;
pero cuando, otra vez,
el mar arrecia, se
deja de juegos -ahí no le sirven
de nada esas burbujas-
murmura la ignorada criatura
que desde lo más profundo del mar
las envía hacia ella,
constante, y con tristeza,
por no poder ofrecerle algo más.
15 de marzo de 2007
XIX
Resonancias
Tocó la quinta cuerda el guitarrista
con el dedo en el quinto casillero
y al sonar la nota, la cuarta cuerda,
vibró sola, haciendo eco.
En el mismo momento
que a sus cuerdas internas
la cantante dio sonido,
haciendo eco su tristeza dentro mío.
23 de marzo de 2007
XX
Entre el fuego
Una noche, en que una casa se incendiaba,
algo, quizás papeles, sobre las llamas
ascendían dando giros, y entre ellos
vi eso que era un trapo
o un pájaro quemado
agitando entre el fuego
sus rotas alas negras,
perdiéndose, noche arriba, en la humareda.
26 de marzo de 2007
XXI
SUEÑO Y FIGURA
Soné una vez que en un galpón había,
entre un sin número de objetos viejos,
unas cuantas cajitas de madera.
Años de olvido y polvo las cubría.
Logré abrir una de ellas y adentro
encontré las causas de una tristeza,
la muerte de una estrella,
todas las gotas de todas las lluvias,
en fin, el universo.
Cuando estuve despierto,
en cajitas de fósforos algunas
imitaciones quise realizar,
y entre una variedad
de cosas, una uña fue la luna,
una lágrima el mar,
garabatos verdes mis aventuras.
8 de abril de 2007
XXII
ENTONCES, LA MAÑANA ES COMO YO
El aire fresco acaricia mi frente
y el techo me susurra en el oído
que lloviendo amanece el día de hoy.
En estas mañanas así, parece
estar ausente el presente continuo;
entonces, la mañana es como yo:
una prolongación
de la fantasía y de la memoria.
El corazón se relaja y observa,
con dulce pereza,
el estático transcurrir de las horas;
hasta que al mediodía
escampa, y otra vez la tierra gira
en presente continuo,
y otra vez desafino con la vida.
22 de abril de 2007
XIII
TU IMAGEN ROTA BUSCO
Tu imagen rota busco entre toda esta
gente -que también buscan a algo roto-,
y a veces logro ver allí tu pelo
o a veces puedo ver tan solo un brazo;
a veces llego a ver, ya cerca o lejos,
tu cara, que mira para otro lado.
Aquí, siempre es difícil
ir hacia vos en línea recta; suelo
perderte... En medio de la muchedumbre
voy uniendo las partes
que encuentro, para poder recordarte
entera en mi anhelo y
seguir buscándote en la multitud.
26 de mayo de 2007
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