La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - Claraluz - 'Relato de allende los mares.'
Relato de allende los mares.
El rumor de las olas les había llevado al mismo lugar en aquella tarde de verano.
Los mayores colocan las toallas, despliegan las sombrillas, sillas y mesas. Unos juegan a la baraja, otros leen la prensa o un mal libro pues uno bueno les pone nerviosos y quieren llegar al final cuanto antes. Otros toman el sol, juegan al bingo o al ajedrez.
Cecilia y Carlota son hermanas gemelas. Sus melenas rubias y onduladas llaman la atención de todo el que las mira. Tienen unos enormes ojos azules y una profunda comisura de labios pues nunca cesan de reír.
Se han puesto el bañador color rosado, sus favoritos. En esta ocasión no quieren quitarse los pantalones pitillo, dicen que son sirenas en extinción.
- Niñas, hace calor - dice la mamá- no podéis estar con esos pantalones.
- Pero si no tenemos calor, mamá- responden al unísono.
- No olvides que somos sirenas- dice Carlota-
La madre sonríe y da por perdida la pequeña lucha por la vestimenta. “Cuando tengan calor, ya vendrán a quitarse la ropa” piensa.
Carlota parece más grande que su hermana, es un poco más alta y mucho más corpulenta. Cecilia nació ocho minutos después y es como si siempre fuese a la cola de su hermana.
Las niñas van al agua y en la orilla tropiezan con el castillo de arena que está haciendo Matías.
- ¿Por qué no os quitáis la ropa para meteros en el mar? – dice extrañado el niño-
- No tenemos ropa, es la cola de las sirenas ¿no te das cuenta?
- ¿Qué sirenas? – pregunta a modo de respuesta-
Matías tiene seis años, uno más que las pequeñas. Es un niño rubio y delgado, muy educado y viste un bañador de listas color naranja y amarillo-
- Claro - dice Carlota- Somos sirenas y estamos en extinción
- Pues entonces yo seré un capitán malo que os quiere dar caza para conseguir mucho dinero por vosotras- contesta Matías siguiendo el juego-
Jugando a esquivar las olas hay otro niño en la misma orilla, a escasos metros. Tiene seis años también y se llama Tomás. Es moreno y sus ojos destellan nobleza. Con la espontaneidad y frescura propia de la edad se une al grupo de juego y decide ser el capitán bueno que lucha para liberar a las sirenas.
Matías lleva unos manguitos en los brazos, todavía no sabe nadar muy bien, le cuesta mantener el equilibrio. Tomás tiene un flotador color negro, semeja el neumático de un vehículo. Y las gemelas son unas expertas nadadoras.
El corsario malo consigue ayudarse de una soga de goma que en principio servía para no hundirse y mantener el equilibrio en el agua, y lo utiliza para rodear a las pequeñas.
- Yo os daré caza con mi cuerda mágica – dice a modo de grito de guerra-
Las sirenas se escabullen, son rápidas, ágiles e inteligentes. Pero Matías es un niño con mucha paciencia y mientras ellas deciden si la siguiente ola la cogerán por encima o por debajo las enrolla con la cuerda.
Bailan al son de las olas y el poco viento que hace anima al corsario a volver a su isla.
Es entonces cuando avista a lo lejos un barco pirata color negro con el símbolo de la paz. El bueno de Tomás viene a quitarle su trofeo.
Tienen una lucha enzarzada en alta mar, el corsario y el capitán pelean por su supervivencia y la de sus rehenes. Luchan con sus espadas imaginarias mientras se tensan los nudos que sujetan a las pequeñas sirenas. Blanden sus espadas al aire, sus sombreros y parches se van quedando en aquellas aguas, van perdiendo la vestimenta hasta que terminan por quedarse en bañador y es entonces cuando el bueno del capitán ataca el punto débil del corsario.
- ¡Socorro, socorro! Nos ha capturado un corsario- gritan las niñas-
Los gritos no alertan a los padres, conocedores de sus voces, risas y juegos. Miran hacia ellas y entienden que todo forma parte de un juego. Les dejan seguir aunque no les quitan la vista de encima, siempre están pendientes de sus hijas, como los demás padres de sus hijos.
Tomás se acerca con el flotador pero no consigue rebasar la marca señalada por el corsario, la soga se tensa. Debe idear un plan, con astucia pasa por debajo de la cuerda del corsario poniendo en peligro su embarcación pero no le preocupa.
- Os salvaré - pequeñas sirenas- dice antes de su grito “al abordajeeeeee”
Con mucha gracia deja el flotador y se sumerge debajo del agua, deja la soga encima de su cabeza y rescata a las dos sirenas.
Matías no tiene tiempo de reaccionar pero admite su derrota entre risas cómplices.
Llega la hora de la merienda, todos los padres llaman a sus hijos. Con el bocadillo en mano y el zumo en la fría y mojada arena, los niños se sientan al atardecer de un día de aventuras. Celebran la victoria del bien sobre el mal mientras sus padres entablan conversación sobre las edades de sus hijos, el colegio al que van y lo mucho que les gusta veranear en esa playa, etc….
La playa se viste de naranja igual que el cielo que la cubre, ya la gente se va a descansar mientras ella se adormece con el ronroneo de sus aguas. Hace recuento de las anécdotas e historias vividas. Sin duda se queda con la famosa lucha entre el capitán, el corsario y el feliz final del rescate de las sirenitas en extinción.
Texto de Claraluz agregado el 03-06-2007. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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