En contra de lo esperado te me apareces como el que besa y deja el sabor a poco en los labios besados.
De repente no tengo aliento para mas y al día siguiente lo que quiero es justamente mas, mas de aquel beso apasionado capaz de arrancarme del letargo, capaz de producir el estremecimiento de saber que aún puedo, que aún se y que aún quiero correr una última aventura.
Capaz de hacerme saber que estoy viva y lista para amar, no importa a quien.
Entre aquel beso y vos la única distancia era el vano imposible de un sueño, que promete ser aventura y lo demás quien sabe, no importa
No importa porque no existe la atadura, sino el saber de ambos de que es aventura sin haberlo planteado con sus letras.
Entre el mimo y la caricia lujuriosa hubo la distancia inexistente entre hoy y hoy.
El deseo de abrazar, besar y más aún, llegó en el momento adecuado y fue guardado con la candidez de saberte entre boca y pierna.
La palabra, porque la hubo, fue acertada, fue medida, compartida y sobre todo divertida, condimentos esenciales para dejar saber lo necesario de ambos y nuestras fronteras.
La promesa, porque la hubo, fue el reencuentro en algún día, lo suficiente como para reconfortar y mantener el calorcito de la tremenda fogata encendida en la pasión del beso, de la caricia, de la lujuria y del sexo.
La mirada entre sincera, escondida y coqueta de tus ojos fue lo suficientemente reconfortante y aduladora, haciendo aparecer entre el sonrojo y el atrevimiento de provocarte, la coquetería guardada por ahí, en un rincón, haciendo que se desborde lo
incontenible ya...
Un beso en la boca tuya, para callarte..., para besarte...
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