¿Qué será? hasta ayer la eternidad relativa estaba en mis manos. Las manchaba y ensuciaba de impulsos atemporales ¿Quid divinum? seguí el ritmo que mis ojos me mandaban. Menos por aquí, más por allá. Estaba exhausta pero en estos casos no hay que dejar hasta que se termine con el trabajo. Luego de unas horas no había más que arreglar, estaba perfecto a mis ojos y a los ojos de los demás. Era una figurilla de un hombre rogando a los dioses que por favor no se me quite la inspiración. La regalé y hoy no soy capaz de nada. Estoy mendigando ideas y llorando por tiempo. ¿Qué será?
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