Fíjate: antier lloré muchísimo, y mi cerebro, que tiene un coeficiente intelectual de 220 voló a mil por hora pensando PURAS PENDEJADAS... ya lo he dicho: si Sabines así las llama, es porque no tienen otro nombre.
Y sin embargo, ayer hablamos, negociamos, compartimos al calor de nuestro hogar todos nuestros sentimientos, resguardados de la lluvia y compartiendo la piel en abrazos. Y el mundo entero parece moverse con nosotros, a nuestro ritmo y nos miramos otra vez, ya aclarado todo, con los ojos llenos de amor con los que siempre nos hemos visto... ¡desde el primer día!
¡Carajo! Si todo el mundo supiera que es sólo cuestión de hablar. Y claro, si todo el mundo lo hiciera...
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