¿Es posible? ¿Es posible que la belleza sea compatible con la enfermedad? Sí, lo he comprobado. Hoy la he visto. Estaba enferma y decidí visitarla. Ella abrió la puerta, me invitó a pasar y se sentó en el sofá. Yo entré y cerré la puerta. Me invitó a sentarme y así lo hice. Sentado ya, la miré. Estaba enferma, y era bella. Me comentó sus males y yo la escuché. Volví a mirarla y sus ojos eran brillantes. Sus labios, rosados. Su piel, limpia y suave. Su voz, cándida. Su cabello, negro azabache. Su mirada, fuego. Y su sonrisa, su sonrisa inolvidable. Estaba enferma, sí, y era bella. Es curioso, la enfermedad no elimina la belleza, ni la produce. Sin embargo, ¿crea la belleza a la enfermedad? Sí, ahora estoy enfermo. |