Arlequín
Pequeñísima alma
toda desolada,
cabizbajo, solo
y triste mirada.
Mirada mojada
del agua del alma,
llovizna que brota
sin querer pararla.
Sentado decoras
rincones hostiles,
adornas y opacas
sueños febriles.
Pobre arlequín
de trajes vistosos
hechos de satín
con brillos de espejos.
Quién te dejó ahí
listo y ataviado
para hacer reír
y no le haces caso.
A veces confundes,
con mirada gris
que nadie comprende,
qué quieres…
Quieres consuelo,
quieres lamentos,
quieres cariño,
o esparces veneno.
Veneno que busca
todo el que espera
se apiaden de él
y luego se mata.
Vistes de colores,
de carnavalesca forma,
pero te arrinconas
y te rompes el alma.
No sé quien es cruel,
quien te sentó ahí,
o quien se queda sentado
sin querer cambiarlo.
Quédate ahí,
trágate tu llanto,
sacúdete el polvo
y sigue callado.
Mira como cae
junto con el polvo
tu raído satín
y algunos sollozos.
Sigue sentado
hasta que un día
tú te desmorones
y te vuelvas polvo. |