Peregrinos
Habitantes de la nada
vagan desolados,
peregrinos diurnos,
de sombras danzantes.
Trotamundos cansados
de mismos paisajes,
de los mismos árboles
de iguales ramajes.
Nada resulta nuevo
a sus hambrientos ojos,
hambre de distancias,
soluciones vanas.
Pasos de gigante
en tierras enanas,
gnomos aplastados
con sombras de nada.
Vagabundos de negras
y enredadas barbas,
de color de noche,
pero no estrellada.
Los mismos adioses
anteceden sus pasos,
pasos que no avanzan
a ninguna parte.
Grises emigrantes
de negros destinos,
vagan sin descanso
haciendo caminos.
Caminos que llevan
a ninguna parte,
caminos que vuelven
yendo adelante.
Oníricas farsas
que luego aparecen,
solo es el cansancio
que nubla la mente.
Nada les espera
pasos adelante,
nada los detiene
y siguen andantes.
Pobres peregrinos
de todos los males,
de falta de besos,
de ausencias fugaces.
Las ausencias
solo permanecen
cuando simplemente
se cae en el olvido.
Alguien les espera,
les grita su nombre,
alguien que quizás
no pudo esperarles.
Alguien que tal vez
los tomó en los brazos
y cruel los lanzó
a rodar caminos.
Ruedan cada vez
y siguen rodando
recorriendo todo
sin ser atendidos.
Hojas caídas y secas
que se desmoronan
después de rodar
por algunos caminos.
Así ruedan el mundo,
pobres peregrinos,
persiguiendo besos,
llorando el olvido. |