Salida en falso
Te sientas ante la maquina de escribir y tratas de hacer una historia. Las ideas empiezan a fluir. Sacas un cigarro y lo enciendes mientras te imaginas un avión privado. Tu propio aparato con alas para presumirles a los amigos que sabes pilotar. Se trata de un Cesnna 421 Gold Eagle con franjas metálicas a los costados y un logotipo con tu nombre, que luce muy bien. Te acercas a él y lo tocas, tus dedos se deslizan sobre la fría superficie. Contemplas las llantas, firmes y de un negro resplandeciente. Das un par de vueltas alrededor del avión antes de animarte a probarlo.
Te miras subir a la avioneta, te instalas en el asiento del piloto, tomas el control de radio y te comunicas a la torre de control, donde te autorizan para despegar. Enciendes los motores y revisas los tableros. Inicias el despegue acelerando a fondo, mientras las llantas giran cada vez más rápido, cuando alcanzan una velocidad de vértigo, el Cesnna 421 se despega del suelo y empieza a desplazarse en el aire. Entonces, revisas la altitud y la presión atmosférica. Entras en las nubes y casi puedes sentir su textura.
Descubres nubes negras justo hacia donde te diriges y, sin darte tiempo de maniobrar, te adentras en una tormenta. El avión empieza a trepidar entre rayos y lluvias encontradas. Nervioso, te aferras a los mandos y das un viraje para alejarte de las turbulencias, pero un fuerte viento te lo impide. Aceleras, tratando de encontrar un hueco en las corrientes pero sólo consigues adentrarte más en la tormenta. Das un vistazo al nivel de combustible y descubres que casi no tienes gasolina. Los motores empiezan a detenerse, primero uno y luego los demás. El avión desciende en picada, da un par de giros y sigue cayendo, cada vez más rápido, sin control, aproximándose a la tierra…
Sacas la cuartilla de la máquina de escribir, la arrugas y la arrojas lejos. Respiras hondo. Tomas otra hoja, la introduces en el rodillo y empiezas de nuevo.
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